Tras una temporada de debut marcada por destellos de brillantez pero también por cierta irregularidad, KTM ha respondido a las peticiones directas de Pedro Acosta. El piloto murciano fue claro al cierre del pasado año: para pelear de tú a tú con las Ducati, la RC16 necesitaba evolucionar en tres áreas críticas: la tracción, la gestión de los neumáticosy la velocidad de trabajo en el box. Los primeros test de pretemporada sugieren que la fábrica austríaca ha hecho los deberes, presentando una moto que el propio Acosta define como «construida desde cero».
El enfoque de este año se aleja de buscar solo vueltas rápidas aisladas para centrarse en la estabilidad. Acosta ha destacado que el nuevo chasis y el paquete aerodinámico buscan solucionar la caída prematura del rendimiento de las gomas, un problema que el año pasado le obligaba a «sobrevivir» en las segundas mitades de las carreras. Según el piloto, la moto ahora es mucho más predecible, lo que debería permitirle mantener un ritmo competitivo durante todo el domingo y no solo en las sesiones de clasificación o en las carreras Sprint.
A pesar del optimismo por las mejoras, Acosta mantiene los pies en el suelo y califica el inicio con un «seis sobre diez», consciente de que el listón de la competencia sigue altísimo. La prioridad ahora es la constancia; el objetivo para 2026 no es solo brillar en circuitos favorables, sino consolidarse como una presencia fija en el grupo de cabeza. Con una estructura técnica más ágil y una montura que parece haber corregido sus puntos débiles históricos, el «Tiburón de Mazarrón» arranca su segunda campaña oficial con el respaldo total de una marca que parece haber cumplido con su palabra.



















































