Roberto Blanco ya pilota la nave del Grupo Caesa Cartagena. El técnico extremeño regresa a España tras su paso por el Valcea rumano, con el que incluso llegó a disputar competición europea. Lleva pocas horas como albinegro, pero ya ha dejado claro su espíritu: «Una locura, muchas emociones y sensaciones. Era la oportunidad de volver a la Liga que conozco bastante bien. Quiero demostrar que esta es mi categoría y puedo ser un entrenador más que válido. Fue un año y medio increíble en Rumanía, pero siempre tuve la idea de regresar».
La de Cartagena será su segunda experiencia lejos de su Plasencia natal. «Tuve la necesidad de salir de Cáceres cuando fui destituido y hacer mi camino fuera, poniendo pegatinas al currículo. No es que costase mucho tomar la decisión, pero me da mucho respeto por los éxitos conseguidos por el Cartagena estos años. Es una decisión acertada y queremos demostrar que el equipo tiene mucho por decir aún» contaba ilusionado.
El nuevo preparador ya ha dejado sus primeros mensajes en el vestuario: «Veo a un equipo con ganas de salir de ese bloqueo que tienen. Se ha hecho un buen trabajo con Félix Alonso, con el que guardo una buena relación. Tengo claro lo que les dije, no soy el salvador de nadie. Esto es un deporte y los milagros no existen, sólo vale el trabajo».
Blanco debe adaptarse de nuevo a la Primera FEB y confía en hacerlo rápido. Ya sabe que el reto será aún más complicado que cuando dirigía a Cáceres hasta hace un par de temporadas: «El año pasado sí vi un poquito más. Este año, con la FIBA Europe Cup no tuve tanta oportunidad. Después volví a seguir la liga, con noticias y contactos. No dista mucho de lo que dejé, pero hay un nivel mucho más alto en general. Hay un corte clasificatorio por abajo, pero el nivel es enorme. Goza de mucha salud, me recuerda a la que conocí hace 15 años».




















































