El Jimbee Cartagena arranca los cuartos de final del play-off liguero con una dolorosa derrota que le despoja del factor cancha
Un polémico arbitraje en el segundo acto, sumado a la irrupción de Cecilio y a la efectividad del Movistar Inter, condenan a los de Duda a obrar una machada heroica el próximo lunes en Torrejón de Ardoz si no quieren abdicar de su corona antes de tiempo.
Homenaje al capitán y alternativas de alto voltaje
El Palacio de los Deportes de Cartagena se vistió de gala para el inicio de la lucha por el título liguero, registrando una gran entrada. Los prolegómenos estuvieron cargados de emotividad con el homenaje brindado por el club, los peñistas y su familia a Jesús Izquierdo, el eterno capitán melonero que anunció su retirada esta misma semana. Con el pitido inicial, el Jimbee saltó a la pista con el cuchillo entre los dientes, buscando lamerse las heridas tras el varapalo de la Copa del Rey y rondando con peligro la meta de Jesús Herrero.
Sin embargo, el fútbol sala no entiende de nostalgias. En la primera contra de la que dispuso el conjunto interista, Raya no perdonó en el mano a mano ante Chispi.. Lejos de amilanarse, los locales siguieron volcados, aunque masticando la frustración de no encontrar el premio del gol, mientras el Inter rozaba el segundo con un disparo de Harrison al poste y una gran volea de Javi Mínguez repelida por Chispi.
La insistencia y la pizarra de Duda encontraron su recompensa en el minuto 9. Motta se inventó un pase quirúrgico hacia Pablo Ramírez, quien controló de espaldas en el corazón del área, pivotó con su habitual potencia y firmó las tablas con un sutil disparo cruzado. La tensión creció por momentos sobre el 40×20 hasta que el Palacio estalló en júbilo, Gabriel Motta firmó la remontada provisional con un zurdazo inapelable, marca de la casa, que limpió las telarañas interistas. Alberto Riquer solicitó la revisión mediante el VIR, pero los colegiados validaron el espectacular gol melonero.
El Inter buscó la réplica inmediata, pero se topó con un Chispi colosal que encadenó una triple intervención salvadora de época. Javi Mínguez volvió a toparse con la madera y, en la siguiente disputa, los árbitros decretaron un polémico penalti de Cortés. A pesar de que Duda recurrió al VIR, la decisión se mantuvo y Pani no perdonó desde los seis metros para instaurar el 2-2. Ya al borde del descanso, Jesús Herrero sacó dos manos milagrosas a lanzamientos de Osamanmusa y Cortés. Fue precisamente en el saque de esquina subsiguiente donde Pablo Ramírez cazó una bola muerta en el área para fusilar el 3-2 con el que ambos bloques enfilaron los vestuarios.
El colectivo arbitral desata la tormenta interista
La reanudación deparó un escenario dantesco para el espectáculo, con la pareja arbitral erigiéndose de forma incomprensible en la gran protagonista del choque mediante un goteo de decisiones sumamente polémicas. Pareció que las críticas vertidas por Duda tras la final de Cáceres no sentaron bien en el estamento arbitral, que castigó con dureza el listón de los locales.
En medio del incendio ambiental, emergió la figura de Cecilio, un futbolista que se desenvuelve como pez en el agua en los contextos de revoluciones a mil. Tras buscar las cosquillas a Duda y provocar a la grada, firmó una genialidad en el minuto 26 para clavar el balón en la escuadra y celebrar el empate. Al Jimbee le sentó de forma fatal el parón de juego y la monumental bronca de la grada, al Inter, todo lo contrario. Fruto de esa desconexión, Harrison aprovechó una recuperación en primera línea para batir a Chispi en el mano a mano y consumar la remontada madrileña
Acoso estéril y el muro interista
El mazazo espoleó la heroica del Jimbee, que se lanzó a tumba abierta a por el empate. Sin embargo, la fluidez de la primera mitad se transformó en una preocupante imprecisión y las piernas locales acusaron el lastre de sumar la quinta falta de equipo demasiado pronto. A falta de seis minutos para la conclusión, Juninho enganchó una bola muerta que Jesús Herrero desvió con reflejos felinos, y acto seguido fue Mellado quien acarició el poste tras un saque de esquina.
En el minuto 37, Mellado firmó su jugada fetiche, trazando la diagonal hacia dentro para soltar un zurdazo violento que Jesús Herrero salvó de forma milagrosa sobre la mismísima línea de gol. A falta de 2 minutos y 22 segundos para la conclusión, Duda quemó sus naves con el juego de cinco situando la camiseta de portero-jugador. El Jimbee movió el esférico por todos los perfiles, pero se topó de forma sistemática con un Jesús Herrero titánico que lo detuvo absolutamente todo. Ya en los últimos compases, con Gon Castejón ejerciendo las funciones bajo palos, Javi Mínguez cazó el cuero para marcar a puerta vacía y dictar el definitivo 3-5.
El vigente campeón liguero se asoma de forma temeraria al precipicio. Sin red de seguridad y habiendo perdido la ventaja de campo, la revalidación de la corona nacional pasa de forma obligatoria por asaltar el Pabellón Jorge Garbajosa de Torrejón de Ardoz el próximo lunes a las 20:00 horas.


















































