El pago automático de 850.000€ permitió al croata poner rumbo a la NBA en días, mientras que la ausencia de un precio fijado aboca al norteamericano a un complejo proceso judicial
Mientras otros frentes veraniegos en la agenda de Miško Ražnatović se han desatascado por la vía rápida —como la salida de Mario Hezonja al abonar los 850.000 euros de su cláusula para irse a los Cleveland Cavaliers—, la carpeta de David DeJulius se ha convertido en un auténtico laberinto jurídico sin solución inminente.
Una de las razones por la que este conflicto continúa estancado mientras otros se resuelven, teniendo en cuenta que la principal es que el jugador y su agente quieran salir sin pagar teniendo un contrato firmado hasta 2028, es la ausencia de una cláusula de rescisión fija en su contrato. Esta peculiaridad contractual cambia por completo las reglas del juego y complica el proceso por varios motivos.
Al no existir una cifra estipulada de antemano, el jugador no puede liberarse mediante un pago automático ya establecido, ni el club está obligado a aceptar una cifra arbitraria. Sin margen para una salida exprés, el caso ha derivado en un proceso legal. La resolución solo llegará por dos vías: un pacto amistoso de última hora entre ambas partes o la decisión final de un juez que determine el importe exacto a abonar.
Por el momento, el ‘caso DeJulius’ se mantiene en punto muerto. Un escenario que exige dosis extra de paciencia, que no presenta novedades en el horizonte cercano y que promete alargar el culebrón hasta que la justicia mueva ficha.



















































