Carlos Alcaraz levanta el telón del Open de Australia este domingo a partir de las 10:00h en un estreno cargado de simbolismo. No solo es su primer partido de la temporada en un Grand Slam, sino también el inicio de una nueva etapa deportiva, con Samuel López como entrenador principal tras el cierre de su exitosa relación con Juan Carlos Ferrero.
El tenista murciano llega a Melbourne como uno de los grandes focos del torneo y con un objetivo histórico en el horizonte: conquistar el único major que falta en su palmarés. Sin embargo, Alcaraz insiste en rebajar el ruido externo y centrar toda su atención en el debut, consciente de que los primeros partidos en Australia suelen exigir máxima concentración, especialmente ante rivales sin complejos y con el público en contra.
El cambio en el banquillo no ha supuesto una ruptura en su preparación. Así lo ha explicado el propio jugador en los días previos al estreno, subrayando la continuidad en su trabajo diario y el buen momento con el que arranca el curso: “Cambio de entrenador principal, pero vengo trabajando ya con Samu López un año entero, lo conozco muy bien, no cambia nada en la rutina de entrenamiento de pretemporada y me siento muy bien, se trata de no perder el foco ni la intensidad.”
Ese mensaje resume el estado de ánimo de Alcaraz: tranquilidad, confianza y ambición medida. La pretemporada ha estado marcada por la búsqueda de regularidad, tanto física como mental, con especial atención a mantener la intensidad durante partidos largos, una de las claves en un Grand Slam.
El debut en Melbourne supondrá una primera prueba para comprobar sensaciones, ajustar automatismos y dejar claro que el español sigue fiel a su identidad competitiva. Con un nuevo líder en el equipo técnico, pero con la misma mentalidad, Alcaraz inicia su camino en Australia sabiendo que el verdadero reto no es el cambio, sino sostener el nivel desde el primer punto.

















































