El tenis tiene un nuevo dueño absoluto, y es murciano. Carlos Alcaraz ha derribado la última frontera que le quedaba en los grandes escenarios al coronarse campeón del Open de Australia 2026. Con esta victoria, el de El Palmar no solo suma su séptimo ‘Major’, sino que logra la hazaña histórica de poseer los cuatro grandes títulos en su vitrina con apenas 22 años, un hito sin precedentes que lo sitúa en el Olimpo de los más grandes.
De la tormenta serbia al vendaval murciano
La final comenzó con un guión que amenazaba con postergar el sueño de Alcaraz. Novak Djokovic, el eterno gladiador, saltó a la Rod Laver Arena con una versión quirúrgica, castigando cada duda del español y llevándose el primer set por un contundente 2-6. Parecía que la experiencia del serbio pesaría más que la ambición del joven líder.
Sin embargo, a partir de la segunda manga, el partido dió un vuelco radical. Alcaraz ajustó su derecha, subió la intensidad de sus piernas y empezó a desplegar ese tenis total que termina por asfixiar a sus rivales. Con parciales de 6-2, 6-3 y 7-5, el número 1 del mundo neutralizó a un Djokovic que pasó de la solvencia a la desesperación ante el despliegue físico y táctico del español.
Una nueva era técnica: El éxito de la transición
Este triunfo tiene un sabor especial por lo que ocurría fuera de la pista. Tras unos últimos meses de intenso debate mediático sobre su separación profesional de Juan Carlos Ferrero, Alcaraz ha silenciado cualquier duda sobre su nuevo equipo.
La dupla formada por Samuel López y su hermano, Álvaro Alcaraz, ha demostrado una madurez táctica impecable. Este Open de Australia no es solo un trofeo más; es la validación de un nuevo proyecto deportivo que mantiene la ambición intacta y promete seguir batiendo récords de precocidad.




















































