Sito Alonso atraviesa un momento de contrastes marcados, viviendo lo que podrían definirse como dos realidades paralelas en los banquillos. Mientras que en la capital del Segura se ha convertido en el arquitecto de un UCAM Murcia histórico, su reciente incursión internacional con la selección de Letonia le está obligando a lidiar con una cara mucho más amarga del baloncesto. El técnico madrileño regresa esta misma semana a la disciplina de club tras unas ventanas FIBA que han dejado interrogantes, pero que no empañan el brillante caminar de su equipo en la Liga Endesa.
En el entorno universitario, el idilio es absoluto. Sito continúa batiendo registros y ha logrado asentar al UCAM Murcia en la zona noble de la clasificación, firmando hasta la fecha, la mejor temporada en cuanto a números en la historia del club (3º, 14-6). La solidez defensiva y la identidad competitiva que ha insuflado al grupo permiten al equipo soñar con objetivos de gran envergadura. Con el técnico de vuelta al trabajo diario, el foco se centra ya en el exigente compromiso del próximo domingo frente al Valencia Basket. El escenario no será otro que el Roig Arena, un recinto que aún guarda los ecos de la reciente Copa del Rey y donde los murcianos buscarán dar un golpe de autoridad para mantenerse en la lucha por las posiciones de privilegio.
Sin embargo, la narrativa cambia drásticamente al cruzar las fronteras nacionales. Su etapa al frente del combinado de Letonia, que comenzó el pasado noviembre, está resultando más compleja de lo esperado. El técnico se ha encontrado con un equipo al que le cuesta encontrar su ritmo, especialmente castigado por la ausencia de sus piezas más determinantes. Esta falta de efectivos clave se ha traducido en dos derrotas consecutivas ante la selección de Polonia en esta última ventana, resultados que complican el despegue definitivo del proyecto.
Pese a estos tropiezos, el preparador madrileño tendrá una oportunidad de redención en el horizonte cercano. Será en el mes de julio cuando Letonia se juegue el acceso a la siguiente ronda clasificatoria para el Mundial de Qatar 2027. Los rivales serán Holanda y el más importante, frente a Austria, con ambos empatados en balance de victorias y derrotas (1-3), aunque los letones ya lograron vencer en el encuentro de ida por una cómoda diferencia de 18 puntos. Este margen otorga cierta tranquilidad, pero obliga a Sito a ajustar las piezas de un engranaje que, a diferencia de su maquinaria en Murcia, todavía no termina de funcionar con la precisión deseada.



















































