El tiempo de las especulaciones ha terminado para el Real Murcia. El equipo grana, 15º en la clasificación, empatado a 32 puntos con el Torremolinos que es quien marca actualmente los puestos de descenso, se encuentra ante la que, con toda probabilidad, sea su última gran oportunidad para reengancharse a la lucha por el ansiado playoff de ascenso. El calendario ha querido que el estadio Enrique Roca se convierta en el juez implacable que decidirá el destino del equipo en este tramo final de temporada, ofreciendo una doble cita como local que el club está obligado a capitalizar.
Doble ración de supervivencia en casa
El primer asalto tendrá lugar este mismo viernes frente al Atlético Sanluqueño. Apenas unos días después, el miércoles 11 de marzo, el feudo murcianista acogerá el encuentro aplazado frente al Marbella.
La particularidad de estos dos compromisos es clara. Ambos conjuntos llegan sumidos en la zona de descenso. Esta situación, sobre el papel, convierte los dos partidos en una oportunidad de oro para sumar seis puntos vitales, escalar posiciones en la tabla y recortar distancias con los equipos de la zona noble. Sin embargo, también esconde una trampa mortal; cualquier tropiezo ante rivales con urgencias dejaría las opciones de ascenso del equipo prácticamente finiquitadas de cara al sprint final del campeonato y tocaría mirar con mayor atención a la zona de abajo.
No hay margen de error para los hombres de Curro Torres. Es el momento de que el grupo recupere su mejor versión, el equipo imponga su jerarquía como local y transforme la presión en motivación.
La mirada puesta en el Rico Pérez: más que tres puntos
La trascendencia de esta doble jornada en casa va mucho más allá de las matemáticas. Sacar un balance positivo ante el Sanluqueño y el Marbella es el único combustible posible para preparar el gran desafío que asoma en el horizonte: la visita al Hércules en el José Rico Pérez, el domingo 15 de marzo.
Este choque frente a uno de los «cocos» de la categoría no es un partido más. El componente emocional y la histórica rivalidad entre ambas entidades hacen de este duelo una de las fechas marcadas en rojo en el calendario. Para que el equipo llegue a Alicante con la mentalidad ganadora que exige un escenario así, las victorias previas en el Enrique Roca son innegociables.
Además, los resultados de esta semana serán el termómetro perfecto para medir la respuesta de la grada. Un Murcia victorioso y en racha ascendente será el mejor reclamo para movilizar a la afición pimentonera, garantizando un desplazamiento masivo a Alicante para arropar al equipo en un duelo que promete ser decisivo para las aspiraciones de ambos clubes.
La hoja de ruta está trazada. Ahora, el balón dicta sentencia.



















































