Un gol en propia puerta en el minuto 90 tumba la gran reacción grana en Tarragona y frena en seco su escalada en la clasificación
El Nàstic impone su pegada frente a la estéril posesión grana
La primera mitad dejó una lectura muy clara sobre el césped: la posesión no siempre es sinónimo de control. Aunque el Real Murcia fue el dueño casi absoluto del balón, el Nàstic demostró una verticalidad letal, generando las ocasiones más peligrosas y marchándose al descanso con un 1-0 que, visto lo visto, resultó ser una excelente noticia para el conjunto murciano.
Arranque eléctrico de los locales
El Nàstic no tardó en enseñar los dientes. Apenas corría el minuto 5 cuando Abdallah desató el pánico en la zaga visitante. Tras un brillante doble recorte en el área, su primer disparo fue salvado de forma milagrosa bajo palos por Jorge Sánchez; el rechace cayó de nuevo en sus botas, pero esta vez fue Gazzaniga quien emergió para bloquear el remate y mantener el cerrojo inicial.
Baselga golpea primero
El aviso inicial fue la antesala del gol. En el minuto 10, la insistencia local tuvo premio. Una visión de juego exquisita de Jaume Jardí se tradujo en un pase filtrado perfecto para Baselga, que se plantó completamente solo ante la portería murcianista y no perdonó en el mano a mano para abrir la lata (1-0).
Un Murcia con el balón, pero sin colmillo
El equipo grana, herido, intentó traducir su dominio territorial en peligro real, pero careció de contundencia. Su mejor, y prácticamente única, gran oportunidad llegó en el minuto 24. Tras lograr penetrar en el área rival con clara ventaja, el atacante perdonó el empate con un disparo que salió demasiado cruzado.
Al pitido que marcaba el túnel de vestuarios, la sensación era unánime: el Real Murcia podía darse con un canto en los dientes. Su monopolio del esférico fue estéril frente a un Nàstic mucho más incisivo que, de haber estado más acertado, podría haber dejado el partido visto para sentencia en los primeros 45 minutos.
Del optimismo al infortunio: El Real Murcia muere en la orilla
Tras el paso por vestuarios, el guion del encuentro cambió de forma radical. La entrada de Moyita y un oportuno ajuste en el dibujo táctico lavaron la cara de un Real Murcia que pasó de la apatía a un dominio abrumador. El conjunto grana volcó todo su juego sobre el área de un Nàstic que, asfixiado, se vio obligado a defender «colgado de su larguero». Sin embargo, a pesar de la mejoría en la circulación, el equipo de Curro Torres seguía pecando de falta de colmillo en sus constantes centros laterales.
La polémica del VAR y el factor banquillo
En el minuto 60, el partido pudo haber tomado un rumbo distinto. El colegiado acudió al monitor tras una caída de Jorge Mier en el área, pero finalmente interpretó que el contacto del defensor local no era suficiente para señalar la pena máxima. Lejos de venirse abajo, Curro Torres movió el banquillo dando entrada a Ekain y Juanto Ortuño, dos hombres que habían perdido protagonismo en los últimos esquemas del técnico.
La apuesta no pudo salir mejor. Solo ocho minutos después, en el 68, el murciano Juanto Ortuño cazó un centro medido de Víctor Narro para conectar un cabezazo inapelable que ponía las tablas en el marcador (1-1). El efecto de los cambios era inmediato y el empate hacía justicia a lo visto sobre el césped.
El mazazo final en el descuento
Cuando el Murcia parecía tener controlado el punto e incluso buscaba el segundo, llegó el jarro de agua fría en el minuto 90. En una acción aislada, Juanda Fuentes superó por velocidad a Isi Gómez y puso un centro envenenado que el central Jon García, en su intento por despejar, acabó introduciendo en su propia portería. Un 2-1 cruel que dejó sin margen de maniobra a los pimentoneros en un tiempo extra donde no hubo lugar para la épica.
Consecuencias en la tabla
El Real Murcia regresa de Tarragona con un chasco mayúsculo y una sensación de injusticia tras ver truncada su racha de tres victorias consecutivas. El revés escuece doblemente por la situación clasificatoria: con 42 puntos, el descenso (marcado por el Torremolinos con 39) vuelve a acechar a tan solo tres de distancia. Aunque hay cuatro equipos de colchón, el equipo grana se ve obligado a reaccionar para no complicarse un final de temporada que parecía encarrilado.



















































