El Grupo Caesa Seguros FC Cartagena CB afronta este domingo (12:00 horas) en Melilla un partido que va mucho más allá de una jornada más de liga. Cartagena es colista, con dos victorias en catorce partidos, y cada derrota empieza a pesar como una losa.
Ganar no soluciona todo, pero perder sí puede marcar un punto de no retorno. Por eso el duelo ante el Melilla Ciudad del Deporte se presenta como una de esas finales encubiertas que el calendario coloca sin avisar, pero que acaban definiendo el rumbo de un curso entero.
Ese contexto convierte el partido en un duelo áspero, de errores castigados y aciertos celebrados como si fueran oxígeno. No será un choque de liberación ni de juego fluido. Será, previsiblemente, un encuentro denso, largo y emocionalmente cargado, en el que cada parcial puede inclinar la balanza de manera decisiva.
Para Melilla, la victoria supondría tomar distancia directa con un rival inmediato y aliviar la presión acumulada. Para el Cartagena, ganar significaría seguir con vida, evitar que la clasificación empiece a romperse definitivamaente.

















































