Este viernes a las 19:00 horas, el estadio Enrique Roca acoge una auténtica final anticipada para el Real Murcia. El equipo grana recibe al Atlético Sanluqueño en un duelo de vital importancia para ambos conjuntos, marcados por la urgencia de sumar los tres puntos y escapar de la quema del descenso.
Alerta roja en la clasificación
La situación del conjunto dirigido por Curro Torres es realmente compleja. Tras encadenar una dolorosa racha de siete partidos consecutivos sin conocer la victoria, el Real Murcia se asoma peligrosamente al abismo. Actualmente, los pimentoneros se encuentran al límite de la zona roja, ocupando un puesto justo por encima del descenso y empatados a puntos con el Juventud Torremolinos.
El choque de esta tarde adquiere tintes dramáticos al tratarse de un enfrentamiento directo. Enfrente estará un Sanluqueño que llegará a Murcia inmerso de lleno en los puestos de descenso, lo que convierte el partido en una batalla sin cuartel por la supervivencia en la categoría.
Para intentar revertir esta delicada dinámica, los granas tendrán que lidiar con dos ausencias ya conocidas, como son Héctor Pérez y Sergio Moyita, quienes continúan con sus respectivos procesos de recuperación y la del centrocampista brasileño Palmberg, que se perderá los dos siguientes compromisos ligueros a raíz de su expulsión producida el pasado domingo en Villarreal. A pesar de estos contratiempos, el resto de la primera plantilla estará a entera disposición del entrenador, conjurados para regalarle por fin una alegría a su afición y romper la sequía de triunfos.
La filosofía del ‘partido a partido’
Aunque la clasificación dicta que los puestos de playoff de ascenso se encuentran a tan solo seis puntos de distancia, pensar en cotas mayores suena ahora mismo a quimera en el entorno murcianista. Si bien matemáticamente no es un objetivo imposible, el cuerpo técnico y la plantilla tienen claro que la prioridad absoluta es amarrar la permanencia.
La hoja de ruta pasa por instaurar la filosofía del «partido a partido», centrándose exclusivamente en cumplir el primer y más urgente objetivo: dejar atrás el fantasma del descenso y recuperar la confianza perdida sobre el césped del Enrique Roca.




















































