Un doblete de Toril en la segunda mitad tumba a los granas y alarga una racha de tropiezos que no parece tener fin
El Real Murcia firmó una primera mitad de mucha personalidad ante el Hércules, imponiendo una presión alta que desdibujó al conjunto local y castigó constantemente su espalda. Bajo la batuta de un Yoldi que cuajó unos 45 minutos de escándalo, el equipo grana llevó el peso del encuentro y generó peligro constante, aunque el ritmo se vio algo lastrado por el excesivo número de fueras de juego en los que cayeron ambos conjuntos.
Pese al dominio, la falta de puntería impidió que el marcador se moviera antes del descanso. Jorquera tuvo en sus botas la ocasión más clara tras una gran intervención de Blazic, mientras que Flakus también rozó el gol con un remate que se marchó fuera por poco. Los granas enfilaron el túnel de vestuarios con la sensación de haber perdonado a un rival que, hasta ahora, sobrevivía gracias a la falta de acierto visitante en los metros finales.
Tras el paso por vestuarios, el cuadro pimentonero mantuvo su identidad, presionando alto y dominando a los alicantinos que sufrían para salir de su campo. Sin embargo, el fútbol volvió a mostrar su cara más cruel en el minuto 64. Un error fatal en la salida de balón por parte del guardameta Gazzaniga, condenó a los de Curro Torres, permitiendo que Toril, que acababa de ingresar al verde, adelantara a los locales. El tanto fue un auténtico jarro de agua fría para un conjunto murciano que, hasta ese momento, había sido superior y había gozado de las mejores ocasiones, incluyendo una nueva réplica de Jorquera a los pocos instantes, que el meta rival volvió a desbaratar con una intervención salvadora.
En el tramo final, el técnico grana quemó sus naves dando entrada a Juan Carlos Real y Juanto Ortuño, buscando una frescura ofensiva que no terminó de traducirse en claridad sobre el área rival. Pese al empeño por igualar la contienda, la sentencia definitiva llegó en el 85’ de nuevo por mediación de un letal Toril, quien firmó su doblete particular y certificó el décimo tropiezo consecutivo del Real Murcia.
Se introdujeron los últimos cambios ofensivos con Benito, Isi y Pedro León, pero el equipo ya estaba rota mentalmente por el doble varapalo. El pitido final dejó una profunda sensación de injusticia en la expedición murcianista, que firmó uno de sus mejores partidos recientes pero acabó sucumbiendo por errores puntuales ante la efectividad herculana.

















































