Los granas vuelven a dejar una imagen fría y se meten de lleno en la zona de descenso tras caer ante el Sanluqueño
El Real Murcia saltó al terreno de juego lastrado por las dudas. La imprecisión y una deficiente circulación de balón en los compases iniciales pasaron factura demasiado pronto. Apenas corría el minuto 8 de partido cuando el Atlético Sanluqueño aprovechó el desconcierto grana para adelantarse en el marcador. Un gran centro de Rodri desde la banda izquierda fue rematado por Juárez, que no perdonó para hacer el primero.

A raíz del gol encajado, el equipo dirigido por Curro Torres mostró una versión de altibajos. El cuadro murcianista alternó fases de buen juego con tramos de desconexión y falta de intensidad, un escenario de vulnerabilidad en el que el conjunto andaluz dispuso de oportunidades para haber ampliado su renta. La reacción grana llegó a asomarse al marcador, pero la tecnología intervino para ahogar la celebración. Pedro Benito lograba enviar el balón al fondo de la red tras aprovechar un centro de Jorquera, pero la revisión a través del sistema FVS determinó que el esférico había rebasado la línea de fondo de forma previa a la asistencia, invalidando el tanto.
A pesar del varapalo anímico, el conjunto pimentonero firmó un asedio total en la recta final. Durante los cuatro minutos de tiempo añadido, el conjunto grana generó hasta cuatro ocasiones claras de peligro, incluyendo un remate que se estrelló en la madera de Jorge Mier. Aunque el esfuerzo se quedó sin el premio del gol, el ímpetu y la verticalidad demostrados en ese último arreón marcaban la hoja de ruta a seguir para la remontada.
El muro sanluqueño frustra a un Murcia sin rumbo que cae al descenso
En busca de soluciones para revertir el marcador, Curro Torres agitó el banquillo dando entrada a Flakus e Isi en detrimento de Benito y Sekou. Las permutas surtieron un efecto inicial, otorgando al conjunto grana una mayor presencia en los aledaños del área rival. Una inercia ofensiva que trató de acentuarse, más por acumulación de efectivos que por clarividencia, con las posteriores incorporaciones de Ortuño y Bustos.
Sin embargo, el dominio territorial del Real Murcia resultó estéril frente al ejercicio de supervivencia del Atlético Sanluqueño. El equipo dirigido por Pedro Mateos firmó un auténtico papelón a nivel defensivo, mostrándose infranqueable. Lejos de sufrir en exceso, fueron los gaditanos quienes, con menos llegadas pero con muchos más espacios, gozaron de las oportunidades más nítidas para haber sentenciado el choque al contragolpe.
Los compases finales evidenciaron a un conjunto murcianista con el rumbo completamente perdido. Incapaz de generar ocasiones claras y rozando el abismo de recibir el segundo tanto, el equipo consumó un revés con tintes dramáticos. Esta dolorosa derrota supone un duro golpe a las aspiraciones granas: pierden la primera de las dos «finales» directas que afrontaban ante rivales de la zona baja para salir del pozo, encadenan una preocupante racha de ocho encuentros sin conocer la victoria y, como peor consecuencia, vuelven a caer a los puestos de descenso.




















































