El FC Cartagena ha vuelto a sonreír. El equipo de la ciudad portuaria ha logrado disipar las dudas que ensombrecieron el arranque de este 2026 y, a base de buen fútbol y resultados, ha retornado a la ansiada zona de playoff, situándose 5º con 38 puntos. La fórmula de esta metamorfosis tiene varios nombres propios, pero una realidad innegable: el equipo ha recuperado la solidez y el brillo del inicio del curso.
El punto de inflexión: el fin de la era Javi Rey
El año no empezó bien. Una dolorosa dinámica de cuatro encuentros consecutivos sin conocer la victoria encendió las alarmas y precipitó la marcha de Javi Rey del banquillo.
Fue entonces cuando la figura de Raúl Guillén emergió como un salvavidas de emergencia. Su labor, fundamental para frenar la sangría, tuvo su recompensa en la vital victoria frente al Marbella, posterior a una derrota en el Rico Pérez ante el Hércules con pocos días de margen para trabajar. Ese triunfo no solo cortó la mala racha, sino que plantó la semilla de la recuperación anímica de una plantilla que necesitaba aire fresco.
Iñigo Vélez y la consolidación de un equipo invicto
Con la moral reestablecida, la llegada de Iñigo Vélez a la dirección técnica ha supuesto el espaldarazo definitivo. Bajo su batuta, el Efesé no conoce la derrota y ha firmado actuaciones que invitan al optimismo como el asalto al Enrique Roca en el derbi frente al Real Murcia, un golpe sobre la mesa que no solo sumó tres puntos, sino que inyectó una dosis masiva de moral a la afición, un triunfo vital ante el Sevilla Atlético en el Cartagonova, demostrando solvencia y capacidad para dominar en su feudo y competir de tu a tú contra el actual líder, el Sabadell, al que fueron superiores sobre el césped y mereció un botín mucho mayor.
El mercado invernal y el ‘Factor Rahmani’
Esta reacción no se entendería sin el acierto en la ventana de traspasos de invierno. Las incorporaciones han dotado a la plantilla de una profundidad y frescura de las que carecía semanas atrás.
Por encima de todos destaca la figura del extremo Rahmani. Su llegada ha electrificado las bandas del Cartagonova. Brillante, incisivo y desequilibrante, el atacante se ha convertido rápidamente en una de las armas más peligrosas del esquema de Vélez, aportando ese «algo diferente» que desatasca los partidos cerrados.
Horizonte prometedor
El FC Cartagena ha sabido sufrir, reestructurarse a tiempo y volver a su esencia. Con el equipo de nuevo en zona de playoff y una dinámica envidiable, la ilusión ha regresado a las gradas. Si el ‘Efecto Vélez’ mantiene su inercia, el tramo final de la temporada promete ser apasionante en la ciudad trimilenaria.




















































