Una primera parte arrolladora y la gestión de los minutos calientes por parte de Sito Alonso neutralizan la reacción nazarí y certifican la decimonovena victoria universitaria
El UCAM cerró el primer asalto mandando en el luminoso (28-23). Sito Alonso planteó de inicio una rotación coral que oxigenó al equipo desde el salto inicial, repartiendo la responsabilidad en la pintura entre Cate y Diagne, y dando la alternativa con valiosos minutos al canterano Pablo Sevilla para dar descanso a piezas clave como Cacok.
Sin embargo, el guion sufrió un cortocircuito en el amanecer del segundo cuarto. Un parcial en contra de 5-8, fruto de varias desconexiones defensivas, encendió la furia del técnico madrileño, que no dudó en pedir tiempo muerto tras apenas un minuto y medio de juego. El toque de atención fue mano de santo.
La entrada a pista de Cacok, sumada a la magia de David DeJulius, transformó al equipo universitario en un vendaval. El equipo recuperó la fluidez ofensiva y castigó sin piedad a su rival con segundas oportunidades, impulsado por el despliegue físico de Cacok y Falk en el rebote ofensivo. Así llegó la primera ventaja de dobles dígitos del encuentro, cimentada bajo la batuta de un imperial DeJulius. El base estadounidense hizo las delicias de un Palacio entregado, controlando el partido a su antojo y firmando una espectacular tarjeta de 18 puntos antes de enfilar el túnel de vestuarios (60-47).
El descanso cambió por completo el decorado del encuentro. La fluidez y el espectáculo ofensivo de la primera mitad se esfumaron en el arranque del tercer cuarto, dando paso a un baloncesto mucho más espeso, de posesiones atascadas y defensas cerradas. A pesar del frenazo en el ritmo anotador, este escenario de trincheras no incomodó en exceso al UCAM, que jugó con la jugosa renta cosechada en los primeros veinte minutos.
Sin embargo, el Covirán Granada supo pescar en río revuelto. Aprovechando el bajón de revoluciones del conjunto local, el equipo nazarí comenzó a picar piedra para recortar distancias. Con un parcial favorable de 15-23, los visitantes consiguieron castigar la espesura universitaria, reduciendo la brecha en el luminoso y advirtiendo al Palacio de que aún quedaba tela por cortar en los diez minutos decisivos (75-70).
A la hora de la verdad, cuando el partido pedía certezas, Sito Alonso no dudó en jugar su as en la manga. Para afrontar el último cuarto y disipar las dudas generadas en el tercer periodo, el técnico recurrió al mismo ecosistema táctico que le permitió dominar a placer antes del descanso. La fórmula del éxito pasaba por rodearse de sus piezas de máxima confianza para poner el candado definitivo al encuentro.
La apuesta fue contundente: músculo e intimidación en la pintura con el despliegue físico de Cacok escoltado por Falk, y control absoluto en la sala de máquinas con la dupla exterior formada por el infalible DeJulius, con una nueva exhibición de 31 puntos y 11 asistencias, más el trabajo de Radebaugh. La puesta en escena de estos cuatro pilares sirvió para frenar en seco el intento de remontada del Granada, recuperar el timón del partido y certificar una victoria vital en el Palacio.
El triunfo, más allá de la alegría dominical, tiene un peso específico enorme en la clasificación. Es la victoria número 19 en 26 jornadas para un UCAM Murcia que sigue firmando una campaña para el recuerdo. Los universitarios no bajan el pie del acelerador y mantienen intacto el gran sueño de la temporada: asaltar las cuatro primeras plazas de la tabla para asegurarse el ansiado factor cancha de cara a los playoffs por el título. Otro dato más, ya son 6 victorias esta temporada superando la barrera de los 100 puntos en Liga Endesa (107-91).



















































