El UCAM Murcia desperdició en Lebrija una oportunidad de oro para mantenerse en la pugna por el liderato y terminó cayendo por 2-1 ante el Antoniano, en un encuentro marcado por la falta de acierto y los errores propios. Los universitarios, que llegaban lanzados tras una notable racha de resultados, vieron frenada su progresión en un duelo en el que hicieron méritos suficientes para obtener un mejor botín. Ahora, a los de Germán Crespo les toca reajustar piezas y seguir sumando para no descolgarse de la zona noble.
La cita en territorio sevillano tenía un valor estratégico. El triunfo no garantizaba la primera posición, pendiente de lo que hiciera el Águilas, pero sí permitía mantener viva la pelea y meter presión a sus rivales directos. El cuerpo técnico y la plantilla eran conscientes del momento positivo que atravesaban tras tres victorias consecutivas, una reacción que había cambiado por completo la percepción del equipo después de las dudas de la primera vuelta.
Desde el pitido inicial, el cuadro azulón dejó claro su planteamiento. Salió muy enchufado, decidido a golpear primero y a imponer su ritmo. Apenas habían transcurrido unos minutos cuando llegaron las primeras ocasiones claras. Ale Marín y Mizzian rozaron el tanto en una doble oportunidad que encontró la respuesta del guardameta local, decisivo para sostener al combinado andaluz en los compases iniciales.
El guión parecía favorable, pero el fútbol castiga con dureza los descuidos. Tras otra llegada prometedora de Mizzian, un error en la salida de balón cambió el signo del encuentro. Ackermann no se entendió con Javi Ramírez y Arreola, atento, aprovechó el regalo para cabecear a puerta vacía y adelantar al conjunto andaluz. Un golpe inesperado que obligaba a los universitarios a remar a contracorriente.
La desventaja no reflejaba lo visto sobre el césped. El equipo que más había propuesto se encontraba por detrás, mientras que el Antoniano había sacado petróleo de su única aproximación clara. Aun así, los murcianos no perdieron la compostura y trataron de rehacerse antes del descanso, aunque sin éxito en la finalización.
Tras la reanudación, la puesta en escena fue similar. El conjunto de la capital del segura regresó al terreno de juego con la intención de igualar cuanto antes. Ale Marín volvió a ser uno de los más incisivos, encarando y generando peligro desde la banda, quedándose nuevamente a centímetros del empate. Las ocasiones se sucedían, pero el balón se resistía a entrar.
La falta de puntería acabó siendo determinante. Mientras el UCAM perdonaba, el Antoniano mostró una eficacia letal. En una de sus llegadas, Alex Fernández encontró el camino del gol para ampliar la ventaja y poner el 2-0, un mazazo para un equipo que había hecho méritos para, al menos, equilibrar el marcador. El tanto dejó el partido muy cuesta arriba y obligó a los universitarios a asumir riesgos.
En los minutos finales, el UCAM Murcia consiguió acercarse en el marcador con un tanto de Héctor Fernández, pero el esfuerzo llegó demasiado tarde para evitar la victoria del conjunto local. Esta derrota deja a los universitarios sin la oportunidad de presionar al Águilas. A pesar de la entrega mostrada hasta el último minuto, el resultado resulta doloroso tanto por la manera como por el contexto, y obliga al equipo a mejorar su eficacia ofensiva si quiere volver a disputar la primera posición en las próximas jornadas.

















































