El Palacio de los Deportes de Murcia vive este sábado (21:00h) el último examen antes de poner rumbo a la Copa del Rey. El UCAM Murcia (4º, 13-6) recibe al San Pablo Burgos (17º, 4-15) en un duelo que, pese a la distancia en la tabla, desprende un aroma a peligro que Sito Alonso se ha encargado de enfatizar durante toda la semana. Con la inercia de cuatro victorias consecutivas entre las dos competiciones y el reciente pleno en la segunda fase de FIBA Europe Cup, los murcianos buscan blindar su plaza de privilegio en la Liga Endesa ante un rival que ha mutado su piel.
Un Burgos con el «sello Fisac»
Poco o nada queda de aquel equipo que el UCAM atropelló en el Coliseum en la primera vuelta (88-110), en lo que fue el último servicio de Savignani en el banquillo burgalés. La llegada de Porfi Fisac ha dotado al conjunto castellano de una competitividad que los resultados empiezan a reflejar. El San Pablo aterriza en Murcia tras dar un golpe sobre la mesa ante La Laguna Tenerife (96-88) y vender muy caras sus derrotas previas. Con un juego mucho más agresivo y físico, los burgaleses ya no son ese equipo que bajaba los brazos, sino un bloque que lucha por cada posesión para aferrarse a la permanencia.
Gestión de esfuerzos y la duda de Raieste
Sito Alonso llega a esta cita tras una semana de gestión milimétrica. Tras cerrar la segunda fase europea con un 6-0 impecable tras ganar en Rostock (82-89), el técnico dio descanso a sus piezas maestras: Dylan Ennis, David DeJulius y Devonte Cacok no se vistieron en Alemania para llegar frescos al duelo de mañana. Sin embargo, la preocupación se centra en Sander Raieste. El alero estonio, clave en la rotación defensiva, sufrió un esguince de tobillo el pasado sábado en Lugo y, según ha confirmado el propio Sito, «no ha tocado pista en toda la semana», por lo que su participación es una seria incógnita hasta el último momento.
Las claves: Identidad frente a necesidad
El conjunto universitario debe evitar la «distracción copera». Con la clasificación para cuartos de la FIBA Europe Cup ya en el bolsillo (espera el Reggio Emilia), el foco debe estar en no permitir que el Burgos imponga su ritmo. La frescura de Ennis y DeJulius junto con la gran versión mostrada en los últimos encuentros de los otros dos exteriores, Forrest y el capitán Radebaugh, será vital para desbordar la nueva estructura defensiva de Fisac, mientras que la batalla en la pintura entre Cacok y Ethan Happ promete ser uno de los grandes atractivos del choque. Ganar no solo supondría mantener el pulso por el top-4, sino viajar a la Copa con la vitola de equipo imbatible y la confianza por las nubes.



















































