Tras encadenar dos victorias vitales por la mínima y dejando la portería a cero, el conjunto grana está prácticamente a la misma distancia de soñar con el playoff de ascenso que de caer a la zona de descenso
Hace escasas dos semanas, mencionar la palabra «playoff» en el entorno del Real Murcia parecía, más que una utopía, una temeridad. Sin embargo, el fútbol es un estado de ánimo y el equipo ha sabido reaccionar a tiempo. A falta de ocho jornadas para que baje el telón del campeonato liguero, las dos últimas victorias consecutivas —ambas sufridas, por la mínima y fundamentadas en el cerrojo defensivo— han cambiado el panorama del cuadro murcianista.
Las matemáticas no mienten: a medio camino de todo
El conjunto dirigido por Curro Torres navega ahora mismo en esa zona de la clasificación donde cada punto vale su peso en oro. Las calculadoras echan humo y la realidad numérica sitúa al equipo en un punto intermedio exacto entre la gloria y el drama. Los granas mantienen un colchón de 5 puntos sobre el Tarazona, equipo que marca actualmente la zona roja de la tabla y por la parte alta, se sitúan a 6 puntos del Villarreal B, quinto clasificado y poseedor del último billete para disputar el codiciado playoff de ascenso.
Es evidente que el discurso oficial debe estar marcado por la prudencia. Por delante en la clasificación hay un pelotón de equipos con más puntos y dinámicas consolidadas, lo que hace que la empresa de asaltar la zona alta sea sumamente compleja.
El mensaje del capitán frente a la escalada silenciosa
Para mantener los pies en el suelo solo hace falta tirar de hemeroteca reciente. Hace menos de un mes, Pedro León, capitán y voz autorizada del vestuario, fue tajante al afirmar en rueda de prensa que el objetivo prioritario e ineludible del club a estas alturas no era otro que el de certificar la salvación.
Ese baño de realidad sigue vigente, pero el deporte no entiende de guiones cerrados. Si el equipo logra mantener esta solidez defensiva y sigue encadenando buenos resultados a base de pico y pala, sin hacer ruido y alejados del foco de la presión, la historia podría dar un giro inesperado. El objetivo principal es la permanencia, sí, pero en el fútbol, con trabajo silencioso, nadie prohíbe soñar con alcanzar esa ansiada quinta plaza.

















































