El fútbol, ese deporte que se empeña en romper las estadísticas cuando todo parece perdido, le ha puesto un reto mayúsculo al Real Murcia. Tras 24 batallas libradas, el conjunto grana suma 31 puntos. Para muchos, una zona de nadie; para los optimistas, el punto de partida de una gesta. Pero, ¿es realmente factible alcanzar los puestos de promoción de ascenso desde esta posición?
La respuesta es un rotundo sí. Y no es una opinión, es un hecho histórico.
El espejo del Linares Deportivo (2021-22)
Para encontrar el camino, el Murcia debe mirar hacia atrás, concretamente a la temporada inaugural de esta categoría. En la jornada 24 de aquel curso, el Linares Deportivo se encontraba en una situación prácticamente idéntica a la actual del equipo pimentonero: 31 puntos y navegando en la 14ª posición, más cerca del abismo que de la gloria. Además, en ese momento era el Alcoyano quien marcaba la quinta plaza con 38. La diferencia era de siete puntos, dos más de los que le saca el Villarreal B, conjunto que lo marca ahora con 36, a la entidad grana.
Lo que sucedió después pasó a los libros de historia de la categoría. El Linares encadenó una racha estratosférica, sumando 29 puntos de los últimos 42 en juego. Terminaron quintos con 60 puntos, sellando su billete al Playoff de ascenso en Galicia. Aquel «milagro» demostró que en la Primera Federación, una racha de tres victorias consecutivas te saca del lodo y te mete de lleno en la pelea.
La hoja de ruta: 29 puntos para la gloria
Si analizamos las últimas tres temporadas, la frontera del Playoff suele establecerse en el entorno de los 59-61 puntos. Para que el Real Murcia emule al Linares y alcance esa cifra mágica, las cuentas son claras para las 14 finales que restan: Sumar 29 o 30 puntos adicionales, o lo que es lo mismo, ganar aproximadamente 9 o 10 partidos de los 14 restantes, teniendo en cuenta que algunos de los equipos que marcan ahora mismo las plazas de arriba deben bajar su rendimiento o al menos no igualar el de los granas.
El factor Enrique Roca
La historia nos dice que el Enrique Roca debe ser un fortín inexpugnable. El Linares de la 21-22 basó su remontada en una comunión total con su grada y en una efectividad máxima en los momentos de presión. El Real Murcia tiene a su favor la masa social más potente de la categoría; si el equipo dirigido por Curro Torres logra conectar con la grada en las próximas dos jornadas, el «efecto arrastre» puede ser imparable.
¿Es difícil? Extremadamente. ¿Se ha hecho antes? Sí. Ya se sabe que el camino existe y otros, con el mismo equipaje a estas alturas, ya llegaron a la meta. La moneda está en el aire, pero la historia dice que todavía hay licencia para soñar.



















































