El conjunto melonero se mide este domingo (16:00h) al Illes Balears Palma Futsal en una final inédita que enfrenta a los dos proyectos con más éxito del fútbol sala actual.
El Jimbee llega a esta cita tras demostrar ante el Peñíscola que tiene una resistencia infinita. En una semifinal volcánica, Miguel Ángel Cano Mellado se erigió como el héroe absoluto al firmar un doblete, incluyendo el gol definitivo a falta de apenas diez segundos para la conclusión (4-3). La victoria no solo reafirma el empaque del vigente bicampeón, sino que supone la séptima final nacional para la entidad en apenas 1.007 días, una cifra que asusta.
La trayectoria del Jimbee en esta competición es ya histórica, emulando rachas de finales consecutivas que solo clubes legendarios como Marsanz Torrejón, Movistar Inter o FC Barcelona habían logrado alcanzar anteriormente.
El anfitrión ante su asignatura pendiente
En frente estará el Palma Futsal, que llega a la undécima final de su historia espoleado por un Son Moix que lucirá sus mejores galas. Los de Antonio Vadillo sellaron su pase tras vencer 2-3 al Movistar Inter en una semifinal que dominaron con autoridad hasta el tramo final. Los baleares se pusieron 0-3 gracias a la eficacia de Fabinho (autor de un doblete desviando disparos de Dennis) y un tanto de cabeza de Ernesto Gris. El Inter apretó con portero-jugador, recortando distancias por medio de Harrison Santos y Pani, pero la sólida defensa de Palma resistió hasta el bocinazo final.
Para el equipo mallorquín, esta final tiene una carga emocional añadida, a pesar de sus éxitos internacionales, Palma nunca ha ganado un título nacional. Mañana, ante su gente, buscarán romper esa maldición ante un Jimbee que ya sabe lo que es arruinar fiestas ajenas.
Claves de un duelo estelar
Será un enfrentamiento de poder a poder entre dos equipos que se conocen a la perfección y que representan la vanguardia del futsal español. Por un lado está el enfrentamiento entre Mellado contra el bloque de Vadillo, el ala de Blanca llega en estado de gracia tras su doblete decisivo y será el hombre a seguir por la zaga balear.
Algo a tener en cuenta es el factor pista, Palma juega en su casa y es su gran oportunidad dorada para levantar un título doméstico por primera vez. Y también, la experiencia melonera, el Jimbee ha hecho del sufrimiento una virtud y de los finales ajustados su hábitat natural, esa madurez competitiva será clave si el partido llega igualado a los últimos minutos.
El espectáculo está servido. El primer gran título de 2026 se decide en Mallorca entre el dominio mundial de Palma y la jerarquía nacional de un Jimbee Cartagena que quiere seguir tiranizando la Supercopa.
















































