El Real Murcia llevó el peso del partido en el primer tiempo, pero lo hizo sin profundidad ni riesgo, mostrando muchas dificultades para encontrar líneas de pase claras ante un Algeciras bien ordenado. El dominio territorial grana apenas se tradujo en peligro real, ya que la mayoría de las llegadas llegaron a través de centros laterales que el conjunto andaluz defendió con solvencia.
La ocasión más clara de los granas llegó al cuarto de hora, cuando Benito encontró la espalda de la defensa con su velocidad y sirvió un centro raso que Flakus, en una posición franca, envió por encima del larguero.
Los gaditanos supieron resistir el empuje inicial de un Murcia necesitado y, con el paso de los minutos, fue bajando el ritmo del encuentro gracias a un ejercicio de orden y disciplina defensiva. A medida que crecía la zozobra en el conjunto local, el equipo dirigido por Javi Vázquez comenzó a asomarse con mayor peligro, hasta que Manín terminó por enmudecer al Enrique Roca tras varias acciones de aviso.
Pese a intentarlo hasta el descanso, el cuadro pimentonero se mostró muy estéril, insistiendo sin éxito en los centros laterales y sin encontrar soluciones ante un rival replegado, cómodo y al que apenas logró incomodar en un primer tiempo cargado de dudas y falta de ideas.
En la reanudación tras el descanso, el Real Murcia salió con mayor determinación para intentar corregir el rumbo después de ir por detrás en el marcador al descanso. El conjunto grana, dueño de la posesión en los primeros compases del segundo tiempo, buscó con insistencia el empate ante un Algeciras bien plantado que no renunció a salir rápido al contragolpe, encontrado así el 0-2 por mediación de Dani Garrido. A medida que avanzaron los minutos, la presión murcianista se topó una y otra vez con la firme defensa visitante, que supo contener los embistes locales y gestionar con oficio el resultado a su favor.
El Algeciras, cómodo defendiendo su ventaja parcial, anuló las principales vías de ataque de los granas y cerró espacios para evitar combinaciones en zona ofensiva. Las pocas aproximaciones claras que crearon los locales no encontraron rematador o toparon con una intervención decisiva de la zaga o del portero visitante.
Sin grandes sobresaltos, los minutos finales transcurrieron con los andaluces manteniendo el control del tempo, apartando el peligro con algunas transiciones rápidas que obligaron al Murcia a replegar líneas. El marcador ya no se movió, y el equipo gaditano acabó sellando un triunfo por 0-2, ampliando así una racha positiva que le permite asentarse en puestos altos de la clasificación. Adrián Colunga por su parte, vive el peor momento desde que llegará al banquillo murcianista con dos derrotas consecutivas y fuera de la zona de playoff.

















































