El UCAM Murcia encara una de las salidas más calientes de la Liga Endesa con la mirada puesta en la redención. Tras el tropiezo sufrido ante el Río Breogán en la primera vuelta, Sito Alonso ha sido tajante en la previa del encuentro: para ganar en Lugo, el equipo debe ser una versión radicalmente distinta a la que se vio en el Palacio de Deportes.
El reto del Pazo: Comunicación y mentalidad
El técnico universitario ha puesto el foco en el aspecto psicológico. No solo por el nivel del rival, sino por la atmósfera que rodea al Pazo dos Deportes. «Llegamos bien, pero tenemos que tener una mentalidad muy fuerte para un partido que puede ser muy largo», explicaba Alonso, haciendo especial hincapié en aquellos integrantes de la plantilla que debutarán en la pista gallega: «Estamos más preocupados a nivel mental de algunos jugadores que no conocen el Pazo».
Para el preparador madrileño, la clave del éxito residirá en la gestión del ruido y la concentración extrema. «Es un ambiente muy bueno para ellos y muy difícil para nosotros; hay que hablar bien, entendernos y estar atentos los 40 minutos», sentenció.
Lecciones aprendidas de la primera vuelta
El recuerdo del primer choque entre ambos conjuntos sigue escociendo en el seno del club murciano. Aquella derrota dolió por las formas, y Alonso no ha buscado excusas al analizarlo. «Fue un partido raro, no estábamos atentos. Empezamos muy relajados ante jugadores de mucho talento ofensivo y mucha energía», recordó. De ahí su exigencia para este sábado: «Hay que cambiar el 90% de las cosas de ese partido».
En cuanto al estado de la plantilla, la única ausencia confirmada es la de Moussa Diagne, aunque su regreso parece inminente. Según confirmó el propio Sito, «la semana que viene puede estar preparado ya; si nada va mal, el partido de Europa podrá ayudarnos».
Por último, el técnico quiso despejar cualquier distracción relacionada con la Copa del Rey, asegurando que el vestuario no tiene margen para especulaciones: «No nos preocupa mucho el rival ahora mismo». El objetivo es Lugo, y nada más.




















































