Hay veces que lo que ocurre en un terreno de juego en 90 minutos sorprende a sus espectadores. De ahí en parte que guste tanto este deporte. Pero lo del UCAM-Melilla de este domingo ha sobrepasado los niveles propios de una tragicomedia del Siglo de Oro.
Los murcianos necesitaban reencontrarse con la victoria y salieron al campo demostrando claras intenciones de ganar. Durante los primeros diez minutos tuvieron hasta dos ocasiones. La primera llegó tras una mala entrega del guardameta Javi Olmedo. El balón cayó en pies de Dani Aquino, que cedió para Baldrich y este se encontró con la zaga. Primer aviso.
Poco después lo volvió a intentar UCAM. Héctor Fernández se marchó por banda y la envió al área con un pase raso que puso en alerta a toda la defensa azulona, en esta ocasión vestida de blanco. Ni Baldrich ni Soto consiguieron conectar el esférico. Se resistía el primero.
Pero el conjunto africano no había venido a Murcia a verlas pasar. En torno al cuarto de hora de partido comenzaban a llegar las ocasiones del Melilla. La más clara, tras un barullo en el área, acabó con un disparo de Manu Viena en muy buena posición para perforar la portería de Ackermann. Omar Jaiteh, de vuelta en el once inicial, la sacó de forma providencial para mantener el resultado sin goles.
Ya casi cumplida la primera media hora, una gran contra de UCAM subió el primer tanto al marcador. Un balón largo para la carrera de Aquino plantó al punta en la esquina del área rival. Levantó la cabeza, la puso para Ale Marín y el sevillano asistió a Soto, que la mandó al fondo de la malla. 1-0.
Con el gol y el paso de los minutos, UCAM comenzaba a sentirse más cómodo en el partido. Arrancaron así largas posesiones que dejaron a la UD Melilla con poco peso en el encuentro hasta el pitido del descanso.
Giro de 180° para dar la vuelta al partido
No llevaba ni un minuto en juego la segunda parte cuando Óscar Lorenzo recibió un balón en la frontal del área, se perfiló con tiempo y con la zurda limpió las telarañas de la cruceta izquierda de Ackermann. Un golazo. 1-1.
Pero las malas noticias siguieron llegando para los locales. Un minuto más tarde el colegiado señaló penalti de Javi Ramírez sobre Julio Iglesias. Pese a las insistentes protestas de prácticamente la plantilla al completo, la decisión estaba tomada. Iglesias no perdonó y en apenas dos minutos la UD Melilla le había dado la vuelta al partido. 1-2. Les tocaba remar a los hombres de Germán Crespo.
Con los cambios ofensivos, UCAM se volcó al ataque. Tanto que consiguió dar sus frutos. Rondaba el 65 de partido cuando Aquino mandó un zurdazo dirección portería para recuperar el empate y subir los ánimos del conjunto local. 2-2.
Entonces, el juego se detuvo por la lesión del guardameta melillense, que tuvo que ser sustituido por molestias en el hombro derecho. Quedaban menos de 20 minutos para el final cuando Álex Ortolá vio la segunda amarilla y la UD Melilla se quedó con 10 sobre el césped. El tiempo pasaba, el peligro universitario llegaba, pero las ocasiones no se materializaron.
Aún faltaba la traca final
El encuentro, casi rozando ya lo surrealista, aún tenía sorpresas preparadas. A cinco minutos del pitido final, Pontones, que había entrado en el sesenta, vio la roja directa. Pese a los últimos cambios para dar más pólvora universitaria con Alvarito y Xente, y al abultado añadido, parecía que el resultado iba a acabar en tablas. Llegó entonces la traca final. El colegiado señaló penalti en el minuto 100 por un braceo sobre el rostro de Aquino dentro del área.
Las protestas que antes habían llegado por parte de unos, lo hacían ahora por parte de otros. Mizzian, encargado de ejecutar la pena máxima, no falló. 3-2. Así terminó, entre protestas y polémica, el partido más alocado y surrealista de lo que va de temporada en La Condomina.



















































