Si había algo claro en el derbi de La Constitución, era que el partido iba a estar marcado por los duelos. Desde bien pronto tanto yeclanos como murcianos protagonizaron un choque marcado por la intensidad y los enfrentamientos ‘cuerpo a cuerpo’. Los locales saltaron al césped con mejor energía. Al menos esa era la sensación general tras la primera media hora de juego.
Y eso que la más clara durante ese tiempo la tuvo el conjunto universitario. A los 10 minutos de partido, un balón largo a la espalda de la zaga yeclana plantó a Aquino en el mano a mano con Borja Martí. El guardameta local, muy acertado, disipó de un manotazo el único peligro murciano hasta el cuarto de hora final del primer tiempo.
Mientras, los yeclanos lo seguían intentando sobre todo mediante centros colgados al área de Facu Ackermann. La mayoría de ellos, eso sí, sin finalizaciones a puerta que complicasen al arquero uruguayo. Entonces pasó media hora de partido y los universitarios comenzaron a encontrarse mejor sobre el césped de La Constitución.
Las apenas llegadas sobre la portería local se convirtieron en un despliegue de juego, aunque por poco tiempo, en campo contrario. Hizo efecto. En torno al 37 de partido, una buena conexión entre universitarios acabó en pies de Ale Marín que, pese a perderla, aprovechó el error de Josema Gómez y forzó un penalti. Desde los once metros, Urcelay, encargado del lanzamiento, convirtió el 0-1 de panenka.
Durante los minutos finales de la primera parte, el Yeclano lo seguiría intentando con balones colgados al área. El más claro, con el añadido casi cumplido, lo puso Borao para encontrar a Rementeria. El chut se marchó cerca del palo derecho de la portería. Fue la más clara de los locales durante los primeros 45 minutos.
Segunda parte, todo abierto
La segunda parte, igual que la primera, mantuvo un juego con todo abierto. Primero lo intentaron los locales. Borao encontró el hueco a la espalda de Alvarito, ganó la banda y puso en aprietos a un Ackermann que, esa sí, tuvo que emplearse a fondo para mantener la portería universitaria a cero.
Poco después, la recompensa al fin llegó. Rementeria, que había fallado la más clara del primer tiempo, se vistió de mago para, desde una distancia más que considerable, empatar el partido. El esférico tocó el larguero primero, el palo después y se metió hasta el fondo de la red para completar el que pudo ser el gol de la jornada. 1-1.
Tras una buena reacción de los hombres de Crespo, llegaron minutos de atosigamiento de UCAM. Primero avisó Alvarito con un jugadón en solitario. El ex-herculano se metió hasta la cocina sorteando rivales a su paso, pero no encontró recompensa. Al minuto, tras una buena recuperación, Aquino se plantó en el área. Con la posibilidad de pase a Ale Marín, el punta murciano decidió acabar por sus propios medios y mandó el balón por encima del larguero. Perdió así la oportunidad de poner a los suyos por delante.
Por si faltaba epicidad al encuentro, llegó la lluvia. Con ella, los minutos de locura. El resultado pudo haber acabado favorable para ambos conjuntos. Un balón a la espalda de Omar Jaiteh concedió la ocasión para Antonio Fernández, que mandó el esférico desviado por el palo largo. Al poco llegó una doble oportunidad de los azuldorados. Primero Mizzian sorteó a su par para, dentro del área, mandar un zurdazo que se hubiese colado de no haber sido por la zaga local, que la sacó bajo palos. Después, un centro de Alvarito se envenenó y obligó a intervenir a Borja.
Con el crono llegando a su fin, José Ruiz vio la roja por un pisotón. Quedaba tiempo para que UCAM sufriese con uno menos. Pese a las ocasiones y a la locura general, el partido concluyó. Tablas en el marcador, reparto de puntos en el derbi regional. Al final de todo, el gran triunfador de la tarde fue la grada, que pudo gozar de un espectáculo pocas veces habitual.


















































