El UCAM Murcia dio el primer paso hacia las semifinales de la FIBA Europe Cup, pero el billete definitivo se tendrá que sellar en casa. El equipo dirigido por Sito Alonso se impuso este miércoles al Reggio Emilia italiano por un ajustado 84-85 en el partido de ida de los cuartos de final. Una ventaja mínima de un punto que, si bien es positiva, obliga a los universitarios a no especular en el choque de vuelta de la próxima semana en el Palacio de los Deportes.
Dominio universitario y arreón local
El guión del partido fue una auténtica montaña rusa. Tras un primer cuarto marcado por la irregularidad en las filas murcianas, el equipo encontró su ritmo y pisó el acelerador de forma contundente. El UCAM llegó a disfrutar de una máxima ventaja de hasta 15 puntos durante un brillante segundo cuarto, silenciando por momentos el pabellón italiano.
En el plano ofensivo, el peso del equipo recayó sobre los hombros de un imperial Forrest, que dirigió las operaciones con maestría y se marchó hasta los 22 puntos. Junto a él, Jonah Radebaugh y Kelan Martin se erigieron como los hombres más acertados de cara al aro, manteniendo la solidez del equipo, siendo todos ellos importantes también en labores defensivas al igual que el sueco Will Falk.
Esta inercia positiva permitió a los universitarios entrar al último y definitivo periodo con una cómoda renta de 12 puntos. Sin embargo, en Europa nadie regala nada. El Reggio Emilia, impulsado por su público y tirando de orgullo con un Jaime Echenique tremendamente efectivo en pintura y el ex-UCAM Troy Caupain sacando gran cantidad de tiros libres a favor, apretó los dientes en defensa y redujo drásticamente las diferencias en el tramo final, dejando el marcador en el definitivo 84-85 y la eliminatoria totalmente viva.
La enfermería, el principal foco de preocupación
La peor noticia de la expedición europea llegó en forma de contratiempos físicos. Las alarmas están encendidas por el estado de Sander Raieste, quien se retiró del parqué con ostensibles gestos de dolor en la zona del aductor. A lo largo de la jornada de hoy jueves, tras el aterrizaje del equipo en España, el jugador se someterá a pruebas médicas para evaluar el alcance real de la dolencia. Si los peores presagios se confirman, el estonio podría estar de baja durante varias semanas.
Su caso se suma a la situación de Howard Sant-Roos. El cubano arrastra un esguince de tobillo desde el exigente compromiso liguero del pasado domingo en Valencia. Aunque tampoco se le han realizado pruebas concluyentes por el momento, las sensaciones desde dentro del club invitan a un moderado optimismo. La lesión no parece revestir una gravedad extrema y existe la esperanza de que pueda ayudar al equipo este mismo fin de semana.
Una semana de máxima exigencia
El calendario no da tregua a los pupilos de Sito Alonso. Antes de pensar en el desenlace europeo del próximo miércoles en Murcia, el equipo debe cambiar el chip de manera inmediata. Este sábado, el Palacio acogerá un exigente duelo de Liga Endesa frente al Gran Canaria; un enfrentamiento que el propio técnico madrileño no ha dudado en catalogar como «el partido más importante de la semana».



















































