El conjunto universitario arrancó el choque enchufado. Un contundente parcial de 2-10 en apenas cinco minutos, impulsado por el acierto desde el triple de un inspirado Jonah Radebaugh, obligó a Diego Ocampo a parar el partido. El tiempo muerto del técnico manresano y los posteriores cambios en el quinteto surtieron el efecto deseado, con los locales despertando de su letargo inicial y logrando ajustar el marcador al término de los primeros diez minutos (15-18).
Espesura, faltas y remontada local
En el segundo periodo, el ritmo de encuentro cayó en picado. El partido se volvió espeso y trabado, marcado por las constantes interrupciones y una notable carga de faltas en ambos equipos. En medio de esta dinámica gris, la nota positiva para el UCAM Murcia la puso el talento individual de DeJulius, que a base de canastas de mérito lograba sostener la renta visitante.
Sin embargo, en los instantes finales antes del descanso, el cuadro universitario no logró encontrar su fluidez en la pista, cometiendo hasta el mlmentl un total de 15 pérdidas de balón. El Manresa castigó esta sequía y, con un oportuno triple de Álex Reyes seguido de un 2+1 de Obasohan, culminó la remontada para marcharse a los vestuarios por delante en el luminoso (37-36), sellando así su primera ventaja en todo el partido.
Tras el paso por los vestuarios, el choque recuperó el ritmo perdido en el segundo periodo. El ímpetu y el acierto de Radebaugh devolvieron momentáneamente el mando en el luminoso al UCAM, pero las fisuras defensivas de los universitarios permitieron al cuadro manresano recuperar rápidamente la iniciativa y volver a mandar en el marcador.
En un tramo que amenazaba con romperse a favor de los locales, emergió la figura salvadora de DeJulius. Eirigiéndose como la estrella absoluta del encuentro, firmó un tercer cuarto inmaculado que sirvió como salvavidas para mantener a flote a los de Sito Alonso en un partido hasta entonces gris en lo colectivo. El broche de oro al periodo lo puso Kelan Martin con un providencial palmeo sobre la bocina, firmando las tablas y dejando todo completamente abierto para el último y decisivo asalto (68-68).
El asalto final comenzó con un nombre propio, Michael Forrest. Su salida contundente permitió a su equipo recuperar el mando del partido y, lo que es más importante, dio un respiro vital a un DeJulius que regresaría a pista con la frescura necesaria para terminar de dinamitar el choque. El base estadounidense se coronó como el MVP indiscutible, firmando una actuación estratosférica de 35 puntos.
En los minutos de la verdad, el talento de DeJulius encontró el respaldo perfecto en el acierto de Radebaugh y, sobre todo, en la jerarquía de los veteranos. La frialdad de Howard Sant-Roos y Dylan Ennis en la toma de decisiones terminó por quebrar la resistencia manresana, decantando la balanza a favor del conjunto de Sito Alonso. Con este triunfo, el UCAM Murcia sella su 16ª victoria en la Liga Endesa, consolidando su gran momento de forma.



















































