El CD Cieza afronta este fin de semana uno de los partidos más importantes de su historia reciente. El conjunto espartero visita al Real Murcia Imperial con la posibilidad de dar un paso casi definitivo hacia el campeonato en el grupo XIII de Tercera RFEF.
Líder sólido durante buena parte de la temporada, el equipo ciezano llega a la cita dependiendo de sí mismo y con el objetivo claro: puntuar en un escenario exigente para mantener su ventaja al frente de la clasificación.
El Cieza ha construido su candidatura al título desde la regularidad. Su fortaleza defensiva, su orden táctico y su capacidad para competir en cualquier contexto le han convertido en el rival más fiable del grupo. Incluso en partidos donde no ha brillado, el equipo ha sabido sumar, una virtud clave en este tramo final del curso.
Enfrente estará un Imperial herido, segundo clasificado y obligado a ganar para recortar distancias. El filial murcianista, pese a su calidad ofensiva, llega con dudas tras una racha irregular, lo que aumenta la confianza de un Cieza que ya sabe lo que es imponerse a este rival esta temporada.
El conjunto visitante no renunciará a su identidad: bloque compacto, líneas juntas y máxima concentración en defensa, esperando su momento para golpear. La experiencia competitiva acumulada durante la campaña puede ser determinante en un partido donde la gestión emocional será tan importante como el juego.
Lejos de su estadio, el Cieza tendrá que demostrar una vez más su madurez. Un empate podría considerarse un resultado valioso, pero una victoria supondría un golpe casi definitivo en la lucha por el título.
Con todo en juego, el líder encara el desafío con ambición y serenidad. Noventa minutos que pueden acercar al CD Cieza a tocar la gloria.
Más de 2.000 ciezanos en Nueva Condomina
La afición ciezana, siempre fiel a su equipo, ha respondido con una movilización verdaderamente ejemplar. Más de 2.000 seguidores llegados desde Cieza y la comarca de la Vega Alta del Segura tomarán esta noche las gradas del feudo murcianista para arropar a los suyos en lo que podría convertirse en una velada para el recuerdo colectivo de toda una localidad.



















































