El Águilas FC regresó de Barcelona con su primera derrota de la temporada después de caer por 2-0 ante la UE Sant Andreu en Can Dragó. Un resultado quizá demasiado amplio para lo visto sobre el terreno de juego, pero que también dejó al descubierto algunas dificultades del conjunto de Adrián Hernández para dar continuidad a sus mejores minutos.
El encuentro tuvo, además, un patrón bastante parecido en las dos partes. El Águilas comenzó bien ambos periodos, con personalidad y cierta sensación de control, pero a partir del minuto 20 de cada mitad comenzó a perder precisión. Las entregas dejaron de ser tan limpias, aparecieron errores en la circulación y al equipo le costó mucho más instalarse en campo contrario.
Esas imprecisiones blanquiazules se fueron convirtiendo en momentos de posesión para un Sant Andreu que, pese al marcador final, tampoco hizo grandes méritos con balón ni consiguió someter al Águilas durante largos periodos. Los catalanes encontraron buena parte de su presencia ofensiva aprovechando pérdidas y situaciones en las que el cuadro aguileño dejó de estar cómodo.
Durante los primeros veinte minutos del partido, el Águilas consiguió tener el encuentro bastante controlado. Sin embargo, cuando comenzaba a perder algo de claridad apareció una de las acciones que marcaron el choque.
El Sant Andreu se adelantó por medio de Bermejo después de una falta rodeada de polémica. El balón todavía estaba en movimiento en el momento del lanzamiento, circunstancia que provocó las protestas del banquillo blanquiazul. Pese a la revisión de la acción, el tanto terminó subiendo al marcador.
El gol hizo daño a un Águilas que ya no volvió a encontrarse tan cómodo durante el tramo final de la primera mitad. Aun así, tuvo opciones para marcharse al descanso con el empate. Dani Merchán dispuso de una de las más claras con un remate que obligó al guardameta local a intervenir.
Carrillo mejoró al Águilas tras el descanso
Adrián Hernández movió el equipo en la segunda mitad y la entrada de Jesús Carrillo dio más sentido al juego blanquiazul. El Águilas consiguió juntar mejor sus líneas, tuvo más claridad con balón y volvió a acercarse con peligro al área del Sant Andreu.
Fueron probablemente los mejores minutos del conjunto aguileño. Adri Heredia estuvo muy cerca de conseguir el empate con un disparo que un defensor local consiguió sacar prácticamente sobre la línea.
Pero volvió a repetirse la historia de la primera mitad. Superados aproximadamente los primeros veinte minutos del segundo periodo, el Águilas comenzó nuevamente a perder precisión. El equipo fue acumulando errores en pases relativamente sencillos y le costó mantener ataques largos.
El Sant Andreu encontró ahí la posibilidad de respirar y tener más tiempo el balón, aunque sin generar un dominio especialmente contundente. Más que crecer por méritos propios con la posesión, los locales aprovecharon que el Águilas había perdido la fluidez de los primeros compases de la segunda mitad.
Aun así, los blanquiazules continuaron buscando el empate y el encuentro dejó una segunda acción polémica en el área catalana. Usher Lobede cayó derribado cuando trataba de jugar el balón y el Águilas reclamó un penalti que parecía claro, pero el colegiado decidió no señalarlo incluso después de la revisión. Con el paso de los minutos, el Águilas asumió cada vez más riesgos. Adrián Hernández adelantó líneas buscando un empate que nunca llegó y el partido terminó completamente abierto.
Ya en el minuto 99, con los visitantes volcados, el Sant Andreu aprovechó los espacios para sentenciar definitivamente el choque. Agudín hizo el 2-0 y cerró un marcador excesivamente contundente para la diferencia que realmente existió entre ambos equipos.
El Águilas abandona así Barcelona con su primera derrota del curso y con varias cuestiones que corregir. Más preocupante que el resultado fue la dificultad para mantener durante los noventa minutos la precisión y el orden mostrados en los primeros veinte minutos de cada periodo.
La entrada de Carrillo ofreció una versión más reconocible del conjunto blanquiazul y permitió al equipo tener sus mejores momentos, pero no fue suficiente. El Sant Andreu castigó los errores del Águilas y terminó llevándose tres puntos en un partido en el que tampoco necesitó ofrecer una gran versión con balón para imponerse.



















































