Arrancó la temporada en el Grupo III de Segunda Federación, aquel en el que compiten los equipos de la Región de Murcia, y lo hizo con el duelo entre el Real Murcia Imperial y el Orihuela CF. El filial grana recibía al conjunto alicantino en un escenario inmejorable como es el Estadio Enrique Roca, aunque en esta ocasión con una grada atípicamente vacía, algo lógico teniendo en cuenta que el protagonista era el segundo equipo murcianista.
Cómo era de esperar de una liga conocida ya por muchos como “el manicomio”, el primer duelo empezó por todo lo alto. Cinco minutos tardó la bola en introducirse en una de las porterías de la antigua Nueva Condomina. Un balón llovido al área del Imperial cayó en pies de David Conejero que, entre centrales y con tiempo para decidir, chutó a puerta para convertir el primer tanto de la temporada. El nuevo guardameta del filial grana, Borys Ponomarenko “Pono”, pudo hacer algo más en la acción. La tocó, pero el esférico se acabó introduciendo de igual forma en la meta local, prácticamente “llorando”. 0-1.
Pero el Imperial no había salido al césped a ver el tiempo pasar. No se había sobrepasado el minuto 10 de encuentro cuando Arturo Pedreño puso un gran balón desde la izquierda en busca de Divine. El punta grana la cazó, el rechace le favoreció y, con la calma de quien sabe que ese balón acabaría en gol, de cabeza la mandó guardar ante un Iván Buigues ya vencido. 1-1.
En los siguientes minutos la intensidad de unos y otros se adueñó del partido, también lo hicieron las llegadas de un Orihuela al que le faltaba ser más decisivo de cara a puerta. Hasta dos penaltis reclamaron los escorpiones de forma unánime, ambos sobre Loren Burón. No entendió lo mismo el colegiado que no señaló ninguno.
Pero siempre se ha dicho que a la tercera va la vencida y así fue en el Enrique Roca. Un balón largo de Javi Ramírez puso a correr a David Conejero. Joao Costa, pese a tener la posición favorable, se confió, perdió el duelo y cometió un penalti indiscutible. Justo antes del parón para la hidratación y desde los 11 metros, Omar Perdomo, a lo Panenka, aumentó distancias en el marcador y puso a los escorpiones por delante por segunda vez en el partido. 2-1.
Lo último destacable del primer tiempo fue una gran intervención de Pono, que salió a achicar ante Loren Burón y consiguió evitar el tercer tanto visitante justo antes del descanso. Así, con el Real Murcia Imperial salvándose, acabaron los primeros 45 minutos. De igual forma comenzarían los 45 siguientes.
Segunda parte, sin goles
El guion que tenía preparado la segunda mitad iba a ser prácticamente idéntico a lo ocurrido en los minutos finales del primer tiempo. Nada más comenzar, David Conejero tuvo en sus botas una ocasión clarísima para poner tierra de por medio. No la aprovechó. Dentro del área murcianista, de un zurdazo mandó el balón a la cepa del poste derecho de Pono. Se salvó el Imperial de nuevo.
Por su parte, los hombres de Sergio Campos no eran capaces de reaccionar. No fueron capaces de generar peligro en campo contrario hasta el final del partido. Lejos de hacer sufrir a los visitantes, se acercaron por fin al área, pero sin mucho más que reseñar. Enfrente, el Orihuela, pese a estar mejor, tampoco conseguía controlar el partido, al menos en lo referido al marcador. Solo un tanto separaba a oriolanos de murcianos y las ocasiones de los escorpiones siempre acaban en el mismo destino: la nada.
Solo con el añadido ya presente en los videomarcadores del estadio, tanto unos como otros consiguieron hacer dudar la estaticidad del electrónico. El Real Murcia Imperial por su arreón final e insistencia repentina. El Orihuela por Solsona, que de un chut cruzó el balón por el área de Pono sin encontrar puerta.
Sin sorpresas finales, el partido murió en manos de Iván Buigues. Alzado por encima de todos, blocó el cuero, fue al suelo y el colegiado decretó el final. El primer partido de la temporada acaba con victoria por la mínima, 1-2, a favor del Orihuela. El Imperial no pudo triunfar en su estreno en la categoría. Tendrá más oportunidades para cosechar sus primeros tres puntos.



















































