El murciano arrolla a Tommy Paul y confirma que su tenis sigue intáctil de cara a la recta final en Nueva York
La sensación de que el tiempo se detiene cuando Carlos Alcaraz entra en trance es real. Tras cuatro meses de inactividad competitiva, el tenista de El Palmar ha disipado cualquier sombra de duda sobre su estado físico y ritmo de juego con un golpe de autoridad en la pista central de Flushing Meadows. Alcaraz firmó una actuación soberbia ante el estadounidense Tommy Paul, a quien superó con solvencia en tres sets para certificar su billete a los cuartos de final del US Open.
Lejos de acusar la inercia del parón, exhibió la frescura, soltura y catálogo de golpes que le llevaron a la cima del circuito. Con una derecha letal, piernas intactas para llegar a cada rincón de la pista y una lectura táctica impecable, el español no dio tregua a Paul, incapaz de frenar el vendaval del murciano. Pareciera que los cuatro meses fuera de las pistas no han sido más que un simple paréntesis en su progresión.
El gran nivel mostrado sitúa de nuevo a Alcaraz como uno de los máximos aspirantes a alzar el trofeo en Nueva York. Sin embargo, la exigencia no disminuye. En la siguiente ronda le aguarda una prueba de fuego de máxima intensidad ante la potencia del local Ben Shelton. Sea cual sea el rival en futuras rondas, una cosa parece haber quedado clara en la Arthur Ashe: el mejor Alcaraz ha vuelto.


















































