Tras un inicio de curso asfixiante y un merecido parón, el cuadro dirigido por Sergi Guilló encara un calendario frenético con la Copa del Rey y el derbi en el punto de mira
El Real Murcia disfruta de un bendito descanso este fin de semana. El aplazamiento del derbi frente al FC Cartagena, reprogramado para el próximo 7 de octubre, ha concedido un respiro muy necesario a una plantilla sometida a un desgaste físico excepcional en este arranque de curso.
La temporada oficial comenzó el pasado 29 de agosto en el estadio Rico Pérez y, desde entonces, el ritmo no ha dado tregua. Las últimas semanas han estado marcadas por la exigencia de la Copa RFEF, incluyendo una larga y pesada travesía hasta las Islas Canarias y un posterior desplazamiento relámpago a Madrid. Aquella acumulación de esfuerzos terminó pasando factura con la única derrota oficial del curso en los nueve encuentros disputados hasta la fecha, sumando también la fase regional del torneo copero.
Pese a la fatiga acumulada, el bloque grana ya tiene la mente puesta en sus próximos y decisivos retos. El carrusel de partidos comenzará el próximo miércoles 30 de septiembre, cuando el equipo visite al CDA Navalcarnero con un codiciado billete para la Copa del Rey en juego. Sin tiempo para el descanso, el domingo 4 de octubre recibirán en el Enrique Roca al Nàstic de Tarragona; el día 7 llegará el esperado derbi aplazado en Cartagena; y el periplo semanal se cerrará el domingo 11 visitando al Rayo Majadahonda.
Dos semanas consecutivas con doble compromiso que pondrán a prueba la profundidad y resistencia de un conjunto que ha demostrado carácter competitivo. Con 9 de 12 puntos posibles y situados en la tercera posición del Grupo 2 de Primera RFEF, este parón llega en el momento idóneo para resetear el físico y mantener intacta la mentalidad ganadora que tan buenos resultados está dando en este inicio de temporada.


















































