Con un contundente 8-0 en el partido de ida de la eliminatoria previa de la Copa del Rey, el conjunto murciano deja la clasificación virtualmente sentenciada a la espera del trámite en tierras norteafricanas el próximo 4 de octubre
El estadio José Antonio Pérez se convirtió en el epicentro de la fiesta del fútbol modesto. El UD Pinatar firmó una actuación memorable en el encuentro de ida de la eliminatoria de 1/128 de final de la Copa del Rey, arrollando sin piedad a un desdibujado Atlético Melilla por un contundente y clarividente 8-0.
Desde el pitido inicial, los locales dejaron claras sus intenciones sobre el verde. Lejos de especular con el marcador, el cuadro murciano saltó al terreno de juego con el cuchillo entre los dientes, imponiendo un ritmo frenético que la defensa melillense fue incapaz de contrarrestar. La superioridad táctica y física se tradujo rápidamente en ocasiones de peligro constante, desatando la locura en las gradas de San Pedro del Pinatar. El primer tanto fue obra de Moha desde el punto de penalti en el minuto 15, seguido por el gol de Iván Vilches en el minuto 22, el de G. Sanchez en el minuto 34 y el de A. Martinez en el minuto 40; ya en la segunda mitad, Max amplió la cuenta con goles en los minutos 59 y 80, H. Khaloua firmó el séptimo en el minuto 87 y Moha cerró la histórica goleada anotando otra pena máxima en el minuto 90. Los visitantes acabarían con dos jugadores expulsados.
Con este marcador de escándalo, la eliminatoria queda prácticamente vista para sentencia. El conjunto pinatarense viajará con una renta de ocho goles de oro, permitiéndole afrontar el choque de vuelta con la máxima tranquilidad. Por su parte, el Atlético Melilla tendrá la difícil papeleta de buscar una machada histórica ante su afición el próximo 4 de octubre, en un duelo donde intentarán al menos recuperar mejores sensaciones.



















































