El conjunto grana queda eliminado de la Copa RFEF (3-1) en el estadio Mariano González, dilapidando sus opciones de disputar la próxima edición de la Copa del Rey tras un encuentro marcado por la tensión y la polémica arbitral
El sueño del Real Murcia de alcanzar la Copa del Rey a través de la Copa Federación se esfumó en tierras madrileñas. Los de Sergi Guilló hincaron la rodilla ante un efectivo CD Navalcarnero (3-1) en los cuartos de final del torneo, firmando el primer tropiezo doloroso de la temporada oficial.
El guion inicial parecía sonreír a los intereses murcianistas. Durante los primeros cuarenta y cinco minutos, los granas dominaron el tempo del juego, pisaron área rival con peligro y rozaron el tanto que premiara su superioridad. De hecho, el partido pudo cambiar de rumbo si el colegiado no llega a anular un tanto a Jorge que desató las primeras protestas en el bando visitante.
Tras el paso por vestuarios, el encuentro enfiló una rampa de aceleración fatídica para los murcianos. La expulsión de Álvaro Bustos dejó al Real Murcia en inferioridad numérica en un momento de máxima igualdad. Los madrileños supieron leer a la perfección el escenario adverso de su rival, estiraron líneas y aprovecharon el desconcierto para perforar la portería grana hasta en tres ocasiones en apenas unos minutos fatídicos.
Lo intentó el cuadro grana con orgullo y a la desesperada en el tramo final, encontrando un insuficiente gol que solo sirvió para maquillar el definitivo 3-1. Con esta derrota, el Murcia se despide de un objetivo capital en el calendario y buscará resarcirse en la competición liguera el próximo domingo ante Nástic.



















































