Con el playoff a una distancia casi inalcanzable, los de Curro Torres se preparan para un tramo final de «sangre, sudor y lágrimas» con la salvación como única meta
La Primera Federación no hace concesiones y ha vuelto a demostrar al Real Murcia y a su afición que es una categoría tremendamente seria. Lejos de las prematuras ilusiones de aquellos que pretendían vender la piel del oso antes de cazarla tras las últimas tres victorias de forma consecutiva, la situación del conjunto grana exige prudencia extrema tras el último tropiezo en Tarragona ante un rival directo por la zona de abajo. A falta de seis jornadas para el final del campeonato, el único objetivo real en la capital del Segura sigue siendo certificar la permanencia.
El técnico, Curro Torres, ya lo venía advirtiendo con su innegociable filosofía de ir «partido a partido», y las matemáticas le han dado la razón frente a la euforia desmedida.
Las cuentas de la supervivencia
Actualmente, el margen de error es mínimo. El equipo se encuentra a tan solo tres puntos de la zona de descenso, frontera que marca el Torremolinos, su próximo rival en una jornada que se anticipa vital. La pelea por evitar el pozo está al rojo vivo, con varios equipos por debajo de la barrera de los 42 puntos, entre los que se encuentran el Antequera, el Tarazona y el Nàstic.
Un calendario de vértigo que aleja el sueño del ascenso
Mirar hacia arriba resulta, a día de hoy, casi utópico. Las posiciones de playoff se escapan a una distancia de ocho puntos, obligando al equipo a conseguir un mínimo de tres victorias en este tramo final. Sin embargo, pensar en un escenario favorable resulta difícil si analizamos el exigente calendario que le resta al conjunto grana. El equipo deberá medirse a domicilio contra dos rivales directos de la zona de playoff, el Sabadell y el Europa. Por si fuera poco, en la última jornada recibirán en casa al actual líder de la categoría, el Eldense.
En resumen, toca arremangarse y bajar al barro. La Primera Federación ha dictado sentencia y al Real Murcia ya solo le vale la concentración absoluta para salvar la categoría en un final de temporada no apto para cardíacos.


















































