Los errores atrás vuelven a costar caro a un conjunto grana que rozó la victoria tras un gran segundo tiempo
El Antequera castiga los errores de un mermado Real Murcia en una primera mitad de locura
Los granas saltaron al césped con el hándicap de tres bajas sensibles en su esquema con respecto al anterior encuentro (Óscar Gil y las ausencias de última hora de Joel Jorquera e Isi Gómez) y no tardó en pagar la factura de las imprecisiones. Apenas corría el minuto 8 cuando un error flagrante del central Jorge Sánchez en la salida de balón regaló la oportunidad a Siddiki, quien no perdonó con un gran disparo desde fuera del área para adelantar al conjunto andaluz.
El equipo pimentonero, aturdido por el golpe, sufría los embates de un Antequera que rozó el segundo en el 15′ con un peligroso mano a mano de Biabiany ante Gazzaniga. Hubo que esperar hasta el ecuador del primer tiempo para ver la reacción grana. Un gran centro de David Vicente encontró a Víctor Narro llegando desde atrás, pero su remate se marchó por encima del larguero.
La fortuna sonrió finalmente al equipo de Curro Torres en el 26′. El fútbol siempre da revanchas y el central Jorge Sánchez se redimió de su grave error inicial enganchando un lejano rechace de la defensa malagueña para mandarlo al fondo de las mallas, un tanto validado tras la revisión arbitral (1-1). Sin embargo, la alegría en el bando murcianista fue un auténtico espejismo. En la jugada inmediatamente posterior al saque de centro, un balón a la espalda de la zaga grana fue aprovechado por Biabiany para volver a perforar la red y colocar el 2-1.
A partir de ese momento y hasta el pitido final, el Real Murcia se adueñó de la posesión, pero de una forma completamente estéril. De hecho, fue el Antequera quien perdonó el tercero al filo del descanso. Con un par de tímidas llegadas a balón parado por parte de los murcianos en el descuento, y un remate más claro de Pedro Benito que se marchó fuera, el colegiado señaló el túnel de vestuarios, dejando a Curro Torres con la urgente tarea de reajustar sus piezas para cambiar el rumbo del encuentro en la segunda mitad.
Un desenlace cruel en el tiempo añadido condena al Real Murcia tras rozar la remontada
Curro Torres buscó la reacción inmediata desde el vestuario agitando el banquillo: cambio bajo palos con la entrada de Piñeiro por Gazzaniga y relevo en la medular con Juan Carlos Real sustituyendo a Yoldi. La apuesta comenzó a dar sus frutos y, en el minuto 57, los pimentoneros encontraron un vital soplo de aire fresco. Una acción a balón parado derivó en un penalti señalado a instancias del VAR, que el ariete esloveno Flakus se encargó de transformar con frialdad para devolver las tablas al marcador.
El gol del empate espoleó al Real Murcia, que firmó sus mejores minutos sometiendo al conjunto andaluz a un auténtico asedio en su área. Con la intención de mantener la inercia ganadora y buscar los tres puntos, el técnico grana quemó sus naves ofensivas de cara al último cuarto de hora, dando entrada a Ortuño y Bustos en detrimento del goleador Flakus y de Víctor Narro.
Aunque en el tramo final el equipo pareció perder cierta continuidad en la zona de tres cuartos, los últimos compases fueron un carrusel de emociones. En el minuto 90, un recurso de pura magia de Pedro Benito —un remate de espuela tras una mala salida del guardameta Dani Alcover— se estrelló en el palo, negando lo que habría sido la firma perfecta de la remontada. El acoso no cesó y, en el 92′, una clarísima oportunidad se esfumó por centímetros: un gran centro de David Vicente fue golpeado por Ortuño y cruzó el área sin que dos atacantes lograran empujarla en el segundo palo.
Pero el fútbol es implacable y el jarro de agua fría estaba por llegar. En el minuto 96, cuando el Murcia estaba volcado en ataque, una transición visitante fatalmente defendida por la zaga pimentonera se transformó en el gol definitivo para el Antequera. Un castigo letal que certifica una derrota muy dolorosa, marcada una jornada más por los graves errores defensivos y que escuece especialmente al producirse frente a un rival directo que te adelanta en la clasificación.




















































