El club turco pagará la totalidad de su ficha y una vez acabe el curso, el jugador volverá a la capital del Segura donde tendrá una cláusula de salida alta
El culebrón del verano en la entidad universitaria ya es historia. Después de semanas de máxima tensión e incertidumbre en torno a la figura de David DeJulius, cuyo entorno y representación intentaron romper de manera unilateral el vínculo contractual que le unía al club murciano sin abonar una cantidad económica, la cordura y la diplomacia de despachos han terminado por imperar.
El acuerdo, fraguado tras intensas y discretas negociaciones llevadas a cabo en solitario y sin intermediarios externos por el director general del UCAM Murcia, Alejandro Gómez, y el prestigioso agente del jugador, Misko Raznatovic, satisface a todas las partes implicadas y pone fin a un pulso que mantuvo en vilo a la afición murciana durante todo el mercado estival.
La fórmula elegida para resolver el conflicto contempla la salida inmediata de DeJulius rumbo a la liga turca en forma de cesión. El talentoso base jugará la presente temporada en las filas del Beşiktaş, un destino de primer nivel que le permitirá disputar la Euroliga. La operación económica resulta altamente beneficiosa para los intereses del club. La entidad otomana asumirá la totalidad de la ficha del jugador y, además, abonará una compensación económica directa que supera holgadamente las seis cifras.
Asimismo, el diseño contractual contempla un escenario a medio plazo muy bien protegido para el UCAM Murcia. Una vez finalice el presente curso baloncestístico, DeJulius deberá regresar a la disciplina murciana, quedando vinculado a una cláusula de salida de elevado valor económico. De este modo, si el propio Beşiktaş desea hacerse con los derechos federativos en propiedad del jugador al término de su cesión, o si cualquier otro equipo muestra interés en sus servicios, deberá realizar un desembolso acorde a la cotización real del base.
Con este movimiento maestro en los despachos, Alejandro Gómez vuelve a demostrar su habilidad negociadora en situaciones límite, blindando el patrimonio del club y convirtiendo un potencial quebradero de cabeza institucional en un rédito deportivo y económico excepcional. El UCAM sale reforzado de un conflicto complejo, mientras que David DeJulius emprende una nueva aventura en Estambul bajo un marco que deja claras las reglas del juego para el futuro.



















































