El Real Murcia encara su próxima cita liguera con el cronómetro en contra y las piernas cargadas, pero con el depósito de la ilusión completamente lleno. El conjunto grana visitará este domingo a partir de las 20:30 horas al Atlético Madrileño en un duelo de altura donde el técnico murcianista, Sergi Guilló, ha querido marcar el territorio de la exigencia y la mentalidad competitiva, apartando de un plumazo cualquier atisbo de excusa tras una semana marcada por la logística.
La previa del encuentro ha estado condicionada por una auténtica odisea viajera. La expedición murcianista regresó en la víspera de tierras canarias tras disputar su compromiso de Copa RFEF, poniendo fin a una travesía kilométrica que arrancó el pasado martes. Un desplazamiento maratoniano que ha trastocado por completo los planes semanales del cuerpo técnico. «Hoy hemos retrasado el entrenamiento para que haya un poco más de descanso; mañana estaremos mejor», explicaba Guilló ante los medios, reconociendo que el rival partirá con ventaja en el plano físico debido al plan de trabajo semanal.
Con apenas dos sesiones por delante antes de saltar al verde, el preparador asume las limitaciones del momento. No busca milagros ni exige ritmos extenuantes a una plantilla castigada por el esfuerzo, pero sí demanda un cambio de mentalidad absoluto: «Tenemos que olvidarnos ya del viaje y centrarnos». Eso sí, reconoció que en el sorteo de octavos que se celebra a partir de la 13:00h, espera y desea jugar en casa o al menos lo más cerca posible.
A nivel táctico, el análisis del rival está sobre la mesa. Guilló tiene perfectamente diagnosticadas las virtudes del filial colchonero y el plan de contrarrresto que debe ejecutar su equipo. «A nivel ofensivo tienen una forma de presionar que intentaremos evitar saliendo bien desde atrás y con profundidad, algo que cada partido estamos mejorando», apuntó, subrayando además que el control de las transiciones rivales será el termómetro defensivo que decante la balanza.
En el banquillo enfrente estará un viejo conocido de los terrenos de juego, Fernando Torres, al que el técnico del Murcia no dudó en elogiar. «Es un pedazo de entrenador; es cierto que hay un cambio generacional, pero van a tener una buena plantilla para luchar por lo máximo», analizó sobre un rival llamado a cotas altas. Pese al respeto al oponente, la autoestima en el vestuario grana cotiza al alza: «Pensamos que somos capaces de ganar ante cualquiera y queremos ser el Murcia que vimos la semana pasada».
En el apartado médico, las noticias son relativamente positivas dentro del contratiempo físico general. Juanto se mantiene como la única baja confirmada, mientras que el resto de la plantilla ha superado las molestias del último entrenamiento sin consecuencias que les aparten del verde. Con el grupo disponible y la convicción intacta, el mensaje desde la caseta murcianista es alto y claro: a partir del pitido inicial del domingo, las excusas se quedan en el vestuario y solo vale competir.


















































