El murciano ya conoce su camino hacia la gran final del ATP 500 japonés, donde coincidirá con un exigente ramillete de favoritos y con la presencia del también español Rafa Jódar por el otro lado del cuadro
Tras el paréntesis festivo y competitivo de la Laver Cup, Carlos Alcaraz ya se encuentra en la capital japonesa para afrontar el ATP 500 de Tokio. El tenista de El Palmar afronta la defensa del título conquistado el pasado año —cuando se impuso en el duelo decisivo a Taylor Fritz— y ya tiene sobre la mesa el mapa de ruta que podría desembocar en una hipotética final prevista para el martes 6 de octubre.
El estreno sobre pista dura exigirá la máxima concentración desde el primer minuto frente al estadounidense Alex Michelsen (número 34 del ranking mundial), un rival inédito en su historial que viene de firmar unos notables cuartos de final en el último US Open. Superada la primera valla, el torneo concederá un respiro teórico en segunda ronda cruzándose con Matteo Arnaldi o el japonés Rei Sakamoto, antes de que el nivel de exigencia escale de nuevo con un posible duelo ante el peligroso Tommy Paul. A pesar de que el murciano le arrolló en Nueva York, el estadounidense representa una auténtica trampa en los partidos resueltos a tres sets.
Camino de semis y protagonismo español con Rafa Jódar
En el horizonte de las semifinales asoma el estadounidense Taylor Fritz, a quien Alcaraz doblegó el curso pasado en la lucha por el título mediante un doble 6-4.
Por el otro sector del cuadro, la representación nacional corre a cargo de la joven promesa madrileña Rafa Jódar, cuyo estreno no será precisamente plácido: debutará ante un tenista procedente de la fase previa y, en caso de avanzar, se medirá al ganador del duelo entre Matteo Berrettini y Alejandro Davidovich. Unos hipotéticos cuartos de final podrían depararle un cruce con Brandon Nakashima —una de las grandes revelaciones del circuito norteamericano— o con el checo Jiri Lehecka, mientras que en semifinales su camino se cruzaría previsiblemente con Frances Tiafoe o Valentin Vacherot. De cumplirse los pronósticos más optimistas, el torneo nipón regalaría una soñada final española.
Sólido idilio con la gira asiática
El periplo por el continente asiático siempre ha traído grandes alegrías. Su hoja de servicios en estas latitudes arroja un bagaje sobresaliente compuesto por tres títulos y un balance global de 25 victorias frente a cinco derrotas.
En Tokio vivirá apenas su segunda experiencia, mientras que en el Masters 1000 de Shanghái afrontará su tercera participación tras frenar su marcha en octavos en 2023 y en cuartos en 2024. Su idilio con Asia incluye también la conquista del ATP 500 de Pekín en 2024 —tras una batalla titánica ante Jannik Sinner resuelta por 6-7(6), 6-4 y 7-6(3)—, además de sus apariciones en el ATP 500 de Doha (donde levantó el trofeo este mismo año frente a Arthur Fils tras un contundente 6-2 y 6-1, tras caer en cuartos en 2025) y su estreno en el torneo de Astana en 2022.


















































