El alero cubano del UCAM Murcia esta superando notablemente sus registros del curso anterior, impulsado por su trabajo de pretemporada y la liberación de tareas en la dirección de juego
El baloncestista caribeño a sus 35 años ha experimentado una transformación evidente esta temporada. Fruto de una preparación anticipada y de una reestructuración en su cometido sobre el parqué, Sant-Roos exhibe actualmente unos guarismos que certifican una evolución innegable respecto a su rendimiento en la 24/25.
La recompensa del trabajo temprano
El secreto de este paso al frente no es casualidad, sino producto directo de su ética de trabajo. El habanero fue el primero en vestirse de corto durante el verano, arrancando la pretemporada antes que el resto de sus compañeros con un objetivo innegociable entre ceja y ceja: perfeccionar su mecánica y fiabilidad en el lanzamiento con el entrenador Xavi Alarcón.
Esa dedicación ha tardado muy poco en traducirse en hechos palpables. Si echamos la vista atrás, la temporada pasada el alero promediaba 5,9 puntos y 3,6 rebotes, lastrado por unos porcentajes discretos (33,5% en tiros de campo y un escaso 21,6% desde la línea de tres). Hoy, la realidad es muy distinta. Sus números han escalado hasta los 7,7 tantos y 4,0 capturas, pero lo verdaderamente reseñable es su precisión de cirujano: un 53,1% de acierto global y un letal 41,5% desde el perímetro.
Menos tiempo, mayor impacto y la influencia de DeJulius
Esta mejora ofensiva resulta aún más meritoria cuando se pone bajo la lupa su tiempo en pista. Lejos de necesitar más oportunidades para destacar, está optimizando sus recursos al máximo. Actualmente disputa una media de 20,3 minutos por choque, una cifra ligeramente inferior a los 21,9 del ejercicio anterior, gracias a una mayor amplitud en la rotación, con un perfil defensivo, reboteador, que puede abrir el campo, como es Sander Raieste y la irrupción del sueco Will Falk.
La gran clave táctica detrás de esta eficiencia también radica en su liberación de responsabilidades organizativas. Gracias al extraordinario impacto de DeJulius en el equipo universitario, apenas se ve obligado a ejercer funciones de base. Este factor le permite desgastarse menos en la subida del balón y focalizar toda su energía en la ejecución, el rebote y su habitual despliegue defensivo.
El factor continental
El contexto europeo también ha jugado un papel relevante a la hora de explicar esta versión tan fresca del jugador. La transición desde la exigente Basketball Champions League hacia la FIBA Europe Cup ha supuesto un cambio de escenario deportivo. El cubano ha disputado dos compromisos menos en comparación al año pasado a estas mismas alturas. Esta ligera reducción en la carga del calendario, sumada a una menor exigencia de los rivales en dicha competición, ha ayudado a que su físico no sufra tanto desgaste, notándose de forma directa en la agilidad de sus piernas a la hora de armar el brazo.
En definitiva, la fórmula del éxito para Howard Sant-Roos en esta 25/26 se resume en tres pilares: sacrificio veraniego, mayor y mejor amplitud en la rotación, y un ecosistema táctico más favorable. Una combinación que ha devuelto a la afición murciana la versión más letal y certera de su jugador.


















































