Los cinco tantos del jugador navarro desde su llegada en el mercado invernal se han traducido en 11 puntos vitales para alejar a su equipo de los puestos de descenso
Apenas lleva poco más de tres meses vistiendo la elástica del Real Murcia, pero su impacto en el terreno de juego ha sido monumental. Óscar Gil, central navarro que se ha reinventado actuando principalmente como pivote desde su llegada en el mercado invernal, se ha destapado no solo como un pilar en la contención, sino como el jugador más decisivo de cara a portería. Con cinco dianas en 14 partidos disputados, ya es el segundo máximo goleador del equipo. Sin embargo, el dato verdaderamente demoledor es otro: cada vez que anota, el cuadro grana suma puntos.
Su idilio con el gol se traduce en puro oxígeno para el conjunto pimentonero. Sus cinco tantos se han transformado directamente en 11 puntos vitales, repartidos en tres victorias y dos empates. La racha comenzó en la jornada 26, firmando el gol del empate a domicilio frente al Villarreal B. Poco después, repitió la misma fórmula cuando abrió el marcador ante el Marbella en el duelo aplazado por el temporal de la jornada 23, que sirvió para rascar otro punto.
Pero su peso ha sido aún más determinante en los triunfos. Suya fue la firma del único tanto que doblegó al Tarazona en el Enrique Roca (jornada 29), escenario donde también vio puerta para certificar la victoria ante el filial del Atlético de Madrid en la jornada 31. La inercia ganadora se prolongó recientemente con otro triunfo vital a domicilio frente al CE Europa.
A falta de tan solo cuatro jornadas para bajar el telón de la temporada, esos 11 puntos con el sello del navarro mantienen al equipo murcianista fuera del peligroso abismo del descenso. Óscar Gil aterrizó en la capital del Segura para dar seguridad atrás y equilibrio en la medular, pero ha terminado erigiéndose como el salvavidas ofensivo que el Real Murcia tanto necesitaba para aferrarse a la tranquilidad.



















































