La Unión Deportiva Pinatar dijo adiós a la Copa del Rey con la cabeza muy alta y la satisfacción de haber firmado una página inolvidable en su historia reciente. Los costeros cayeron derrotados por 1-3 ante el Elche CF, un rival de Primera División que obligó a los locales a vaciarse sobre el terreno de juego en una eliminatoria donde la diferencia de cinco categorías apenas se hizo notar durante gran parte del encuentro.
Soñando despiertos ante un transatlántico
Sabía el técnico local, Chute, que competir de tú a tú a un conjunto de la máxima categoría exigía un esfuerzo titánico y una disciplina táctica casi perfecta. El Pinatar desplegó dos líneas muy juntas y demostró una encomiable falta de complejos, renunciando a encerrarse de manera descarada y buscando sorprender cuando el juego lo permitía.
La fe inquebrantable de los locales tuvo su recompensa en el primer acto. Un error en la salida de balón del conjunto ilicitano dejó el esférico franco para Moha, quien con absoluta templanza encaró al guardameta Iturbe y cruzó el cuero para desatar la locura colectiva con el 1-0. El estadio enloqueció, obligando al Elche a volcarse en ataque hasta que, al borde del descanso, un rechace dentro del área tras una gran intervención de Juan Eduardo permitió a Ponce firmar el empate (1-1).
Romanticismo en el intermedio y sentencia en el segundo tiempo
Precisamente durante el descanso, el césped de El Pagán fue testigo de un momento entrañable y totalmente inesperado. El jugador local Borja, suplente durante el primer tiempo, saltó al terreno de juego junto a su pareja para hincar la rodilla y pedirle matrimonio. El rotundo «sí, quiero» de su novia arrancó una de las mayores ovaciones de la noche por parte de los 2.800 espectadores presentes.
La reanudación devolvió la crudeza competitiva. En el minuto 55, el Elche trenzó una gran jugada colectiva que culminó de nuevo Ponce para voltear el marcador (1-2). Lejos de bajar los brazos, los costeros buscaron la réplica por banda derecha, manteniendo la incertidumbre en el electrónico hasta que, en el minuto 82, una acción individual de Ali selló el definitivo 1-3. El pitido final sonó acompañado de una sonora ovación de la afición local, reconociendo el derroche de orgullo de un Pinatar de leyenda.



















































