El regreso a la competición de Carlos Alcaraz no ha dejado a nadie indiferente. Cuatro meses después de sufrir una inoportuna lesión de muñeca, el tenista español pisó de nuevo la pista central de Nueva York para disputar un cuadro de dobles mixto inédito junto a Serena Williams. La pareja del momento desató la euforia del público neozelandés y estadounidense en su debut, imponiéndose con solidez por 5-3 y 4-1 a la neozelandesa Erin Routliffe y al británico Lloyd Glasspool en tan solo 58 minutos de juego.
La exigencia física decanta el pase a semifinales
Sin penas tiempo para recuperar, apenas media hora después de firmar su primer triunfo, Alcaraz y Williams volvieron a vestirse de corto para medirse en la ronda de cuartos de final al italiano Flavio Cobolli y a la suiza Belinda Bencic.
La primera manga ofreció un pulso al límite. El dueto hispano-estadounidense vendió cara su piel e incluso llegó a enlazar cuatro puntos consecutivos en el tie-break para adelantarse 4-3. Sin embargo, la solidez de Cobolli y Bencic acabó imponiéndose en el desempate por 7-4, cerrando el parcial con un 5-4 a su favor.
Tras ceder el primer set, el desgaste físico pasó factura a Alcaraz y Serena, quienes bajaron su ritmo competitivo en el segundo parcial hasta ceder por 4-1, certificando así su despedida del torneo en modalidad mixta. Pese a la derrota, las sensaciones sobre la pista sirven de rodaje para el jugador de El Palmar, que enfoca ya su objetivo en el cuadro individual masculino —donde defiende título de campeón— a partir de este próximo domingo.



















































