El técnico nacido en la capital del Segura certificó el ascenso a la Liga Femenina Endesa con el Azul Marino, coronando un año brillante donde destaca su épica medalla con Sudán del Sur el pasado verano
El baloncesto murciano está de enhorabuena. Alberto Antuña logró este fin de semana el codiciado ascenso a la Liga Femenina Endesa al frente del Azul Marino Mallorca Palma, con el mejor balance histórico de la competición (28-1) y acompañado de jugadoras como Alba Torrens, internacional con la selección y la ex-Jairis, Carmen Grande. Un éxito rotundo que, sin embargo, es solo un capítulo más en la meteórica carrera de un técnico erigido como uno de los grandes «trotamundos» de los banquillos mundiales.
Y es que, para entender la dimensión de Antuña como estratega, hay que mirar más allá de nuestras fronteras. En el apartado internacional, tras dirigir a las selecciones femeninas de Montenegro, Uganda y Senegal, ha sido su trabajo al frente de Sudán del Sur el que le ha encumbrado a nivel internacional.
Reclutado por la leyenda ex-NBA Luol Deng (presidente de la federación sursudanesa), el murciano asumió el reto de dirigir a una selección femenina que ni siquiera estaba entre las cien mejores del ranking FIBA. ¿El resultado? Una auténtica gesta. En el pasado Afrobasket de 2025 disputado en Costa de Marfil, no solo logró la primera clasificación de la historia para el país, sino que obró el milagro de llevarlas a colgarse una medalla de bronce histórica, consiguiendo además un billete inédito para el Premundial.
Ya sea liderando la revolución del baloncesto en una nación africana emergente o metiendo a un equipo balear en el Olimpo del baloncesto español, Alberto demuestra que no hay reto que se le resista y cierra la temporada de forma brillante. Su pizarra es de élite mundial.



















































