El Águilas FC comenzó este sábado su pretemporada con una derrota por la mínima (0-1) frente a la UD Almería en el encuentro disputado en el estadio Centenario El Rubial, correspondiente al Memorial Alfonso García Zapata. Más allá del resultado, el conjunto blanquiazul dejó una imagen muy positiva en apenas su quinto día de preparación, compitiendo de tú a tú ante un rival que hace apenas unas semanas disputó el playoff de ascenso a Primera División.
Antes del inicio del choque tuvo lugar la presentación oficial de la plantilla aguileña ante su afición, que respondió con una gran entrada para reencontrarse con el equipo tras el histórico ascenso a Primera Federación. El encuentro arrancó con intensidad, aunque sin ocasiones claras. Era el primer compromiso de pretemporada para ambos conjuntos y las imprecisiones propias de estas alturas del verano estuvieron presentes, pero el Águilas mostró desde el inicio una personalidad muy definida.
Con Adrián Hernández ausente del banquillo, fue su segundo, Adrián Ruiz, quien dirigió al equipo. Los blanquiazules apostaron por un fútbol asociativo, con gusto por tener el balón y una idea de juego muy reconocible pese a llevar únicamente cinco días de entrenamientos.
Josema Raigal y Serpeta participaron constantemente en la construcción del juego, mientras que Yasser volvió a demostrar por qué fue una de las piezas fundamentales del ascenso, manejando el ritmo del partido con criterio y serenidad frente a un rival de superior entidad.
La primera ocasión clara llegó en el minuto 17. Un desajuste en la presión local permitió al Almería salir con facilidad desde el centro del campo y plantarse con claridad ante Iván Martínez. Los visitantes dispusieron de hasta tres remates consecutivos, aunque Revuelta apareció bajo palos para evitar el primero de la tarde.
Dos minutos más tarde volvió a emerger la figura del central blanquiazul. Tras un saque de esquina, Revuelta sacó de cabeza sobre la línea otro remate prácticamente cantado, firmando una actuación sobresaliente durante el tiempo que permaneció sobre el terreno de juego.
La calidad individual de jugadores como Leo Baptistao, Melamed, Babá o Lopy evidenciaba la diferencia entre ambos equipos, aunque sobre el césped esa distancia parecía mucho menor. No en vano, únicamente una categoría separa actualmente a un Almería aspirante al ascenso y a un Águilas recién llegado a Primera Federación.
El conjunto aguileño comenzó a crecer con el paso de los minutos. Su primer acercamiento llegó en el minuto 24 tras un centro lateral y una segunda jugada que Gonzalo estuvo muy cerca de convertir en gol, aunque Andrés Fernández leyó perfectamente la acción.
Poco después llegó una de las mejores acciones del partido para los locales. Serpeta desbordó por la banda izquierda y puso un balón que Josema Raigal conectó con una espectacular volea. El golpeo fue tan estético como potente, aunque el bote previo desvió ligeramente la trayectoria y el balón terminó marchándose fuera.
Con una presión mucho mejor ajustada, el Águilas comenzó a incomodar la salida de balón del Almería. Los visitantes seguían monopolizando la posesión, pero cada vez lo hacían más lejos de la portería de Iván Martínez y con mayores dificultades para conectar con sus futbolistas más determinantes.
Yasser volvió a firmar una primera parte sobresaliente, dirigiendo el juego con personalidad y encontrando pases verticales de mucho peligro. También dejó una excelente carta de presentación Gonzalo, muy activo en su estreno con la camiseta blanquiazul.
Quien no encontró su mejor versión fue Adri Pérez. Aunque tácticamente cumplió con su cometido, le costó entrar en el encuentro y terminó retirándose lesionado en el minuto 42 tras un desafortunado encontronazo cuando el juego ya estaba detenido por el colegiado. Mario Abenza ocupó su lugar.
El descanso llegó con un empate sin goles que reflejaba la igualdad y la intensidad de un encuentro que, por momentos, dejó sensaciones más propias de la competición oficial que de un amistoso de pretemporada.
De la Fuente desnivela un partido que el Águilas nunca dejó de competir
La segunda mitad comenzó con varios cambios en el conjunto local. Salcedo ocupó la portería, mientras que Johan, Antonio, Alonso y Dani Merchán formaron la defensa. En el centro del campo actuaron Abenza, Yasser y Raigal, con Fran Hernández y Alberto en los costados y Serpeta como referencia ofensiva.
Rubi movió también el banquillo y dio entrada, entre otros, a Arribas y Adri Embarba, elevando el nivel ofensivo de los almerienses. El efecto fue inmediato. Apenas dos minutos después de la reanudación, De la Fuente aprovechó un balón en la frontal para sacar un preciso disparo ajustado al palo imposible para Salcedo, estableciendo el que terminaría siendo el definitivo 0-1.
La respuesta del Águilas fue inmediata. Fran Hernández tuvo el empate en sus botas tras una buena llegada por banda, aunque su remate con la pierna derecha no encontró portería. Poco después fue Alberto quien estuvo cerca de conectar un magnífico centro de Johan, aunque la defensa visitante consiguió desviar el balón cuando el remate parecía inminente.
Tras esos minutos de reacción, el Almería recuperó el control del encuentro gracias a una posesión más larga y a la profundidad de su banquillo. El desgaste físico comenzó a pasar factura especialmente a Serpeta y Yasser, dos de los jugadores más exigidos durante el partido.
Los cambios introducidos por el cuerpo técnico dieron entrada hasta a cinco futbolistas de la cantera, mientras el conjunto andaluz mantenía un alto nivel competitivo gracias a la amplitud de su plantilla.
Un final de orgullo blanquiazul
Durante un largo tramo del segundo tiempo apenas ocurrieron acciones reseñables, con ambos equipos intercambiando posesiones sin generar verdadero peligro.
Sin embargo, tras la pausa de hidratación el encuentro volvió a cambiar por completo. El Águilas dio un paso adelante y encerró por momentos al Almería. Carrillo revolucionó el ataque nada más entrar y una de sus acciones terminó con un disparo de Vinicius que obligó al guardameta visitante a realizar una intervención extraordinaria para evitar el empate.
Los blanquiazules vivieron entonces sus mejores minutos del segundo tiempo, enlazando llegadas y transmitiendo la sensación de que el gol podía llegar en cualquier momento ante un Almería que comenzó a sufrir.
La única aproximación visitante en ese tramo llegó en el minuto 85, con un disparo tras un rechace que apenas inquietó a Salcedo, muy seguro durante toda la segunda mitad tras el tanto encajado. En los instantes finales aparecieron el cansancio y las imprecisiones, con el Águilas defendiendo cerca de su área hasta el pitido final.
La derrota deja un resultado negativo, pero también muchas conclusiones positivas para un conjunto que apenas lleva una semana de trabajo y que demostró tener una identidad muy marcada, personalidad con balón y argumentos suficientes para competir con garantías en su regreso a Primera Federación.



















































