El Real Murcia se retiró al descanso por delante en El Maulí (0-1) tras una primera mitad de dominio pero plagada de imprevistos. Los granas tomaron la iniciativa desde el pitido inicial e impusieron su jerarquía monopolizando las llegadas de mayor peligro a través de las acometidas de Flakus, Cristo Romero y Joel Jorquera. Por su parte, el Antequera se vio obligado a multiplicarse en defensa para frenar el empuje murcianista en un choque que estuvo condicionado muy pronto por las continuas interrupciones y la lesión temprana del local Zarzana.
El tramo final del primer acto desató los acontecimientos a raíz del problema físico sufrido por el propio Joel Jorquera. Ante este contratiempo, el técnico Sergi Guilló, decidió no solo dar entrada al extremo, sino también aprovechar la ventana de cambios para retirar del césped a Víctor Olmedo, que se encontraba amonestado, e introducir en su lugar a Jorge Mier. La jugada estratégica le salió redonda al banquillo grana, pues en una de las primeras acciones tras saltar al campo, el recién ingresado Diao cazó un saque de esquina en el tiempo de prolongación para mandar el balón al fondo de la red y asestar un gol psicológico antes del paso por vestuarios.
Tras el descanso, la decoración del choque cambió por completo. El Real Murcia perdió el dominio del juego y cedió terreno, viéndose obligado a realizar un arduo trabajo de contención para conservar la renta. Pese a perder altura sobre el verde y conceder más llegadas a un cuadro malagueño volcado, los hombres de Guilló se multiplicaron en el esfuerzo colectivo con notable oficio táctico, evitando que Dani Jiménez tuviera que intervenir con peligro. Con esta esforzada resistencia, los granas amarran tres puntos de oro a domicilio que cobran aún más valor al recortar dos puntos a Villarreal B y Zaragoza tras el empate entre ambos, aupándose a la tercera posición con 19 puntos.



















































