El técnico del UCAM Murcia reconoce que al equipo aún le falta acoplarse del todo en el apartado físico y de intensidad, aunque se muestra tranquilo con el rendimiento del grupo antes de medirse al iLerna Lleida
Sito Alonso ha comparecido ante los medios de comunicación en la previa del encuentro correspondiente a la Liga Endesa que enfrentará al UCAM Murcia con el iLerna Lleida en el Palacio de los Deportes. Tras el tenso desenlace vivido en la Champions Basketball League (BCL) ante el Peristeri, el técnico universitario ha abordado con solidez el estado anímico y físico del vestuario, el encaje de los nuevos nombres y la gestión emocional del grupo.
La enfermería y el regreso del grupo completo
Por primera vez en varias semanas, el cuerpo técnico del UCAM espera contar con la plantilla al completo sobre el parqué durante la última sesión de entrenamiento. Alonso detalló la situación de los hombres con molestias: «Hoy vamos a poder probar con los 15 jugadores. Veremos la evolución de Markus Howard, la gran noticia del retorno de Juani Marcos —que estuvo a buen nivel tras su vuelta— y el estado de Sander Raieste, que tiene un derrame en la pierna. En principio, para el inicio del entrenamiento estarán todos y el cuerpo médico decidirá».
Las lecciones de la Champions y la gestión emocional
El tropiezo europeo y los incidentes arbitrales que acabaron con la descalificación del propio Sito Alonso y el capitán Jonah Radebaugh marcaron gran parte de la comparecencia. Lejos de esquivar la autocrítica, el preparador madrileño asumió sus errores en la gestión del tramo final, aunque defendió la entrega de sus hombres:
«Hago autocrítica porque la responsabilidad de lo que pasa siempre es mía. Estoy triste por haber abandonado al equipo en ese momento; tengo que aprender a gestionar mejor esas emociones ante injusticias bestiales para no perjudicar al grupo. Pero me gustó mucho la reacción, cómo luchó el equipo hasta el final y cómo nos unimos contra la adversidad.Esas cosas sirven para ir con más rabia y hacer mejor los detalles».
Asimismo, el técnico se mostró reflexivo sobre su relación con los arbitrajes en Murcia: «En 18 años de carrera solo me han expulsado aquí y por las mismas personas. Soy humano y tengo que aprender a controlarlo, pero este equipo es pura emoción; si dejamos de ser emocionales, no lucharíamos por las cosas inalcanzables que hemos conseguido».
Minutos, confianza y la filosofía del esfuerzo
Cuestionado por el rol de jugadores jóvenes como Mar Stein, Sito Alonso dejó clara su postura sobre la consecución de minutos en un proyecto de máxima exigencia: «La confianza no te la tienen que dar, te la tienes que ganar. No creo en eso de dar confianza para que un jugador rinda; tú te ganas los minutos con carácter y entendiendo que incluso en un papel secundario puedes ser fundamental. Ponemos mucha presión para competir cada día y Marcis lo va entendiendo poco a poco. Todos deben aportar como lo hace Moussa que sale y sabe perfectamente cuál es su función».
Respecto al proceso de construcción del bloque y la dureza defensiva, Alonso apuntó que el equipo aún está ajustándose:«Tenemos momentos muy reconocibles y otros que nos cuesta más. Hay que entender las condiciones físicas con las que ha llegado cada uno. A algunos les cuesta más acoplarse al nivel de exigencia y física que requerimos, pero no es algo preocupante, es un proceso. Lo que no es negociable aquí es la predisposición a ser más duros que cualquiera que venga a jugar contra nosotros».
El peligro del iLerna Lleida
De cara al choque del sábado a las 19:30 horas, Sito Alonso descartó cualquier tipo de relajación ante un recién ascendido como el Hiopos Lleida, elogiando su arranque de competición a pesar de sus últimos resultados:
«Ningún rival en esta liga es fácil. Lleida me encantó ante el Real Madrid y en Valencia hizo un partido espectacular. Es un equipo supercompetitivo, con un ritmo altísimo, buena defensa, capacidad para jugar el bloqueo directo con múltiples generadores y pívots capaces de subir el balón como si fueran bases. No nos podemos fijar en los nombres, sino en hacer nuestro trabajo. Va a ser dificilísimo, igual que lo fue Coruña».



















































