Un Real Murcia de dos caras cerró con un agridulce sabor de boca su test estival ante el Port Vale FC. Tras una primera mitad insulsa en la que el conjunto británico cobró ventaja, la entrada de futbolistas clave tras el descanso revolucionó el juego grana. Sin embargo, la dureza del rival y las continuas interrupciones en el tramo final impidieron culminar la remontada.
El choque no arrancó con buen pie para el equipo murcianista. La primera mitad discurrió sin ritmo, con un Real Murcia al que le costó encontrar fluidez en la circulación y generar peligro claro en el área rival.
Por su parte, el Port Vale aprovechó una de sus aproximaciones para golpear primero y poner el marcador a su favor, marchándose al descanso con ventaja tras 45 minutos donde el juego grana fue de más a menos.
La historia cambió por completo en el segundo tiempo. La entrada al terreno de juego de Jorquera, Chema Núñez y Javi Moreno aportó la luz, el criterio y la creatividad que le faltaban al equipo. Con mayor movilidad entre líneas y un juego asociativo de mucho nivel, el Real Murcia encerró a los británicos en su campo.
La apuesta ofensiva se terminó de consolidar con la entrada en punta de Seyram, dando al equipo la referencia necesaria en el área. Durante buena parte del segundo periodo, el conjunto grana desplegó sus mejores minutos del choque, sometiendo al Port Vale y generando ocasiones para haberle dado la vuelta al marcador.
Sin embargo, el buen fútbol del Murcia se topó con el lado más bronco del conjunto inglés. Al verse superados por el juego murcianista, los Valiants tiraron de juego subterráneo, faltas constantes y pérdidas de tiempo para frenar el ritmo del partido.
Las continuas interrupciones terminaron por descentrar el choque en los minutos finales, donde apenas se pudo jugar, dejando al Real Murcia sin el premio de la remontada a pesar de las grandes sensaciones mostradas en la segunda parte.



















































