Futsal peleando en la élite europea, fútbol en una batalla encarnizada por el ascenso y baloncesto bailando al borde del abismo
El calendario deportivo ha querido que este viernes, 8 de mayo, quede marcado en rojo en el almanaque de la ciudad trimilenaria. Los aficionados al deporte en Cartagena se preparan para una jornada de auténtico infarto, una tarde-noche no apta para cardíacos en la que tres de sus principales estandartes se juegan la gloria, el ascenso y la supervivencia en apenas unas horas de diferencia. Desde las cinco y media de la tarde hasta el filo de la medianoche, la ciudad portuaria vivirá pegada a los televisores, a la radio y a las gradas del Cartagonova. Tres frentes abiertos y un solo objetivo: hacer historia.
El sueño europeo del Jimbee Cartagena
El pistoletazo de salida a este «súper viernes» lo dará el fútbol sala. A las 17:30 horas, todas las miradas se dirigirán hacia Pesaro (Italia), donde el Jimbee Cartagena se cita con la historia. El conjunto melonero disputa unas exigentes semifinales europeas frente al todopoderoso Sporting de Portugal. Un duelo en la cumbre en el que los cartageneros buscarán dar el golpe sobre la mesa y plantarse en la ansiada final continental, demostrando que su proyecto está hecho para reinar entre los más grandes de Europa.
El Cartagonova dicta sentencia por el Playoff
Sin tiempo casi para asimilar el resultado de Italia, la pasión se trasladará al césped del estadio Cartagonova. A las 19:00 horas, el FC Cartagena recibe a la AD Alcorcón. Se trata de un partido clave y trascendental para los albinegros, que necesitan imperiosamente la victoria para seguir peleando con uñas y dientes por un puesto en los codiciados playoffs de ascenso a Segunda División. La afición jugará un papel fundamental como jugador número doce para empujar al equipo en la recta final de la temporada.
Baloncesto al límite: a vida o muerte en Burgos
El colofón a esta maratón deportiva promete emociones fuertes y calculadoras en mano. A las 21:00 horas, el Caesa Cartagena de baloncesto salta a la pista del Tizona Burgos jugándose, literalmente, la vida. La ecuación para certificar la salvación tiene dos variables innegociables. El equipo debe ganar sí o sí en una cancha difícil, aunque cuenta con la ligera ventaja de enfrentarse a un equipo que ya está matemáticamente salvado y sin presión. Ganar no será suficiente si los resultados ajenos no acompañan. Las orejas estarán puestas en otra cancha, ya que se necesita desesperadamente que el Fibwi derrote al Palmer Basket.
















































