En un duelo de alta escuela sobre la tierra batida murciana, Pablo Carreño ha recordado por qué ha sido uno de los pilares del tenis nacional en la última década.
El gijonés se impuso a Roberto Carballés Baena en una final física y táctica que se resolvió en 1 hora y 33 minutos. Con un marcador de 6/4 y 6/3, Carreño supo gestionar mejor los momentos de presión, exhibiendo esa solidez desde el fondo de pista y esa capacidad para cambiar ritmos que terminaron por desesperar a un Carballés que, a pesar de su entrega habitual, no encontró fisuras en el muro asturiano.
Este título en la 7ª edición del ATP Challenger de Murcia es mucho más que un trofeo para las vitrinas de Carreño; es la confirmación oficial de que su recuperación es una realidad y de que el hambre competitiva sigue intacta.
Tras un periodo marcado por las dificultades físicas, ver a Pablo levantar el título con esa autoridad, hace ver que está listo para volver a pelear en los grandes escenarios. Murcia se rinde ante la jerarquía de un jugador que, con su habitual discreción y trabajo incansable, vuelve a escalar puestos en el top-100 del ranking ATP con la mirada puesta en metas mayores.




















































