Los granas buscan el triunfo definitivo para sellar la permanencia matemática ante un filial verdiblanco que se juega sus últimas cartas en el pozo del descenso
Esta tarde (18:45h), el Real Murcia tiene una cita con su propia tranquilidad. Los de Curro Torres saltan al césped del Enrique Roca con un objetivo nítido: sumar los tres puntos que certifiquen de forma matemática su permanencia en Primera RFEF y eviten que las dos últimas jornadas se conviertan en un ejercicio de agonía.
Aunque la estadística dice que el riesgo de descenso es mínimo (apenas un 4%), el murcianismo sabe que en el fútbol las matemáticas no regalan nada. El colchón de cuatro puntos sobre el Tarazona obliga a no fallar, especialmente tras el sabor agridulce del empate en Sabadell, donde la salvación se escapó en los últimos instantes.
instantes.
El regreso de piezas clave
La gran noticia para el esquema grana es la vuelta de Palmberg. Tras cumplir sanción, el brasileño apunta al once para dar oxígeno a la medular junto a Óscar Gil. En ataque, la duda persiste: ¿la pólvora de Flakus (máximo goleador con 10 tantos) o la experiencia de Juanto Ortuño?. La decisión final de Torres dependerá del estado físico del delantero murciano, que ha arrastrado molestias esta semana.
Un rival herido
En frente, el Betis Deportivo llega en una situación límite. En puestos de descenso con 38 puntos, el filial verdiblanco aterriza en la capital del Segura sin margen de error; para ellos, cada balón es una cuestión de supervivencia.
Con la unificación de horarios para las dos últimas fechas ya confirmada por la Federación, el Real Murcia quiere hacer los deberes hoy. Ganar significa despedirse del «canguelo» y empezar a planificar el futuro; cualquier otro resultado obligará a mirar de reojo el televisor en un final de liga que nadie quiere vivir con el corazón en un puño.
















































